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Bióloga e investigadora en Clínica Mayo (Florida) con especialización en el estudio del metabolismo del cáncer en un modelo de glioblastoma

“Es complicado sobrellevar el distanciamiento de la familia en la pandemia, porque se genera una sensación de ansiedad que está ahí continuamente”

La pandemia del coronavirus ha alterado el ritmo y los hábitos de la investigadora viguesa Beatriz Fernández en pleno postdoctorado en el centro de Florida de la prestigiosa Clínica Mayo, que cuenta con sedes en varios estados del país. “Hemos reducido al mínimo el trabajo de laboratorio, aunque hay cosas que no se pueden cancelar, así que estamos tomando medidas de distanciamiento y reduciendo al mínimo el personal... Estamos teletrabajando en la medida de lo posible, aprovechando para analizar datos, leer artículos científicos y escribir nuevos proyectos”, relata. Su área de especialización es el estudio del metabolismo del cáncer en un modelo de glioblastoma, el cáncer de cerebro más común en adultos. En colaboración con la Universidad de Granada, en la que se doctoró tras licenciarse en Biología en la Universidad de Santiago, da continuidad en Clínica Mayo a las líneas científicas de su tesis y estudia los efectos de la melatonina como posible tratamiento en ese tipo de cáncer de muy elevada mortalidad: “Hemos visto que la melatonina puede reducir la malignidad de las células tumorales de glioblastoma afectando a cómo estas gestionan la producción energética”, explica. Beatriz Fernández describe que las autoridades de Florida decretaron el confinamiento de la población el pasado 3 de abril y destaca que los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos “han abierto líneas de financiación ilimitada para los proyectos más competitivos que investiguen el Covid-19”. Con todo, recuerda que la ciencia tiene sus tiempos y “no es tan sencillo cambiar de una línea de investigación a otra totalmente diferente, además de que el equipamiento y los niveles de seguridad son diferentes”. Formada en las universidades de Santiago, Granada, Alcalá y Bordeaux (Erasmus), la científica viguesa nos cuenta cómo logra mantener la producción investigadora en plena irrupción del coronavirus, y con la preocupación adicional del distanciamiento de su familia y amigos: “Es complicado, porque se genera una sensación de ansiedad que está ahí continuamente, pero aprendes a vivir con ella”.

Texto: Javier de Francisco ©

Ante todo, ¿qué tal te encuentras? ¿Cómo está influyendo la pandemia del coronavirus en tu trabajo de investigadora en Florida y en tu vida personal?

De momento estoy bien, aunque preocupada por la situación global. A nivel laboral hemos reducido al mínimo el trabajo de laboratorio, aunque hay cosas que no se pueden cancelar, así que estamos tomando medidas de distanciamiento y reduciendo al mínimo el personal que coincide allí. Estamos teletrabajando en la medida de lo posible, aprovechando para analizar datos, leer artículos científicos y escribir nuevos proyectos. A nivel personal afecta el aislamiento social, pero ayudan mucho las videoconferencias con la familia y los amigos. Hay algunos amigos de España con los que he hablado más estos días que desde que llegue aquí.

¿Cuánto tiempo llevas en Estados Unidos? ¿Cómo te surgió la oportunidad de realizar en el país tu postdoctorado?

Llevo dos años y medio. Primero vine en marzo de 2017 para mi estancia predoctoral de 3 meses, gracias a una colaboración preestablecida por mi directora de tesis. Una vez aquí me ofrecieron volver. Primero volví con un contrato asociado a proyecto, mientras finalizaba la tesis, y ya una vez la defendí me hicieron el contrato de postdoc

Durante un Curso de Neuro oncología en Orlando, Florida

¿Cuál es tu área de especialización?

Desde que llegue aquí me estoy especializando en el estudio del metabolismo del cáncer en un modelo de glioblastoma, el cáncer de cerebro más común en adultos y con unas estadísticas realmente devastadoras, ya que la supervivencia a los 5 años tras el diagnóstico es tan solo del 3%.

¿En qué investigaciones has participado y estás participando actualmente en la Clínica Mayo?

Por una parte, y en colaboración con la Universidad de Granada, continuando con la línea de mi tesis, estoy estudiando los efectos de la melatonina, la hormona del sueño, como posible tratamiento. Hemos visto que esta puede reducir la malignidad de las células tumorales de glioblastoma afectando a cómo estas gestionan la producción energética. Además, estoy involucrada en otros proyectos que incluyen, entre otros, el uso de células derivadas de la grasa que obtenemos de liposucciones.

Hasta la irrupción del coronavirus, ¿qué tal estaba resultando tu experiencia en Estados Unidos? ¿Qué destacarías de esta etapa?

Esta etapa está siendo una experiencia muy enriquecedora tanto a nivel profesional como personal. Estoy aprendiendo mucho. Aquí hay mucha inversión en ciencia (tanto pública como privada) y muchas oportunidades para conseguir financiación, a diferencia de España, lo que hace que, a pesar de la competencia, haya oportunidades para seguir trabajando en el campo. Tenemos mucho espacio para la innovación a nivel individual y de grupo, que se fomenta y se promueve. Y esto está muy relacionado con la disponibilidad de recursos. A nivel personal me está dando la oportunidad de conocer más a fondo la cultura americana, que a veces tenemos un poco distorsionada por el efecto Hollywood (otras veces no tanto), así como el país, que tiene un potencial turístico brutal, con muchísimos espacios naturales increíbles.

¿Cómo están afrontando la emergencia sanitaria del coronavirus las Administraciones en el estado de Florida?

Desde el viernes 3 de abril nos han confinado. Han tardado bastante en tomar la medida oficial y han tenido bastantes críticas, pero es cierto que establecimientos tipo gimnasios, bares y centros comerciales ya estaban cerrados hace un par de semanas. Aquí, en general la población está bastante distanciada en el día a día, las ciudades (quitando las grandes tipo Nueva York) no son al estilo europeo, no hay calles al uso y la gente vive a las afueras en urbanizaciones o casas y usa el coche para desplazarse (a penas hay transporte público), lo que reduce las oportunidades para el contagio porque los espacios son mucho más amplios. El confinamiento es también algo más laxo que en España; se puede salir a correr o dar un paseo siempre que mantengas la distancia social. Aun así, han tenido que cerrar playas porque la gente estaba aprovechando para ir a ellas.

Durante unas vacaciones en Guana Park (Florida)

Al igual que en España y otros muchos países, ¿también ahí hay carencias de equipos de protección para los profesionales sanitarios y para la población?

Sí, es algo para lo que no había previsiones a nivel global, aunque varía de un estado a otro e incluso de un hospital a otro.

En el centro en el que trabajas y en tu equipo, ¿tenéis alguna línea de investigación específica sobre la incidencia y tratamiento del coronavirus? ¿Se están probando nuevos tratamientos?

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH), que es la institución nacional que gestiona la gran parte del presupuesto asignado a ciencia (sería algo parecido a un super ministerio de Ciencia y Sanidad permanente) han abierto líneas de financiación ilimitada para los proyectos más competitivos que investiguen el Covid-19. No se puede olvidar que la ciencia tiene sus tiempos, por eso es tan importante la inversión a medio y largo plazo, así como la educación y la concienciación social sobre esta. No es tan sencillo cambiar de una línea de investigación a otra totalmente diferente, además de que el equipamiento y los niveles de seguridad en este caso son diferentes. Los grupos que reúnen las condiciones y la experiencia para ello, están totalmente volcados en encontrar una solución. Ahora mismo nuestro equipo sigue enfocado en buscar un tratamiento efectivo para el cáncer de cerebro, para el que tampoco existe cura hoy por hoy.

En el Cuarto de Cultivos del laboratorio

¿Confías en un control de la pandemia y en la llegada rápida de tratamientos más eficaces e incluso de una vacuna?

Estoy segura que más pronto que tarde estas investigaciones tendrán sus frutos, ya que se están facilitando mucho los caminos que normalmente supone conseguir algo así, debido a la urgencia de encontrar un tratamiento efectivo. Hay muchos grupos investigando en medicamentos que ya están en el mercado para otras enfermedades y que por su mecanismo de acción se podrían aplicar en este caso, lo que facilita la llegada al paciente. Por eso era tan importante conocer cómo funcionaba el virus, cómo entra en la célula y cómo actúa dentro de ella. La vacuna tardará algo más, ya que hacen falta pruebas de seguridad primero y luego de efectividad, pero también llegará.

Una "galeguiña" en San Francisco

Eres originaria de Vigo. ¿Cómo estás sobrellevando el distanciamiento de tu familia en estos tiempos tan difíciles?

Es complicado porque se genera una sensación de ansiedad que está ahí continuamente, pero aprendes a vivir con ella. La ventaja de que esto ocurra en pleno siglo XXI es que tenemos muchos medios de comunicación para estar conectados 24/7 (24 horas a la semana), mensajería instantánea y benditas video-llamadas. ¡Imagínate si esto pasa hace 20 años!

Viendo un partido de los Jaguars

¿Tu estancia en Florida es temporal o permanecerás en el país por largo tiempo? ¿Valoras la posibilidad de regresar a Galicia y desarrollar aquí tu carrera profesional?

Te voy a contestar a la gallega: depende. De momento es temporal, pero sin billete de vuelta. Tengo que acabar los proyectos que estoy llevando a cabo aquí primero para plantearme volver y, entonces, dependerá de las circunstancias profesionales y vitales. A Galicia y España en general veo difícil regresar. Hay algunas opciones para volver con becas de 3 o de 4 años, pero después estabilizarse es realmente difícil. Claro que me gustaría volver, como a cientos de investigadores que estamos fuera, pero mientras el país y la sociedad no se tome en serio la inversión en ciencia, hacer carrera allí en este campo es de auténticos valientes ya que no hay estabilidad de ningún tipo y los sueldos (cuando los hay) son muy precarios. Es una pena porque se ha invertido mucho en nuestra formación (carrera, máster y doctorado, una media de 10 años) y ahora los que están aprovechando esos conocimientos son terceros países.

Durante una visita a Yosemite

En Florida hay un amplio colectivo de gallegos. ¿Mantienes contacto con otros investigadores y profesionales de origen gallego? ¿Cómo están viviendo la amenazante crisis del coronavirus?

Tengo contacto con algunos gallegos de diferentes profesiones. Hay muchos más cuanto más al sur de Florida. Yo estoy en el norte y somos menos, pero sí intentamos ponernos en contacto cuando sabemos que llega uno nuevo. La preocupación por la pandemia es general, pero malo será, ¿no?

Durante un congreso médico en San Francisco