Arquitecto, cofundador y presidente ejecutivo de Estudio Lamela

“No perdemos la esperanza de seguir trabajando en Galicia, tan ligada a nuestra familia y a nuestro apellido”

Edificios e instalaciones tan emblemáticos como la T4 de Barajas, las Torres Colón, la ampliación del estadio Santiago Bernabéu, el Complejo Canalejas, las nuevas terminales del aeropuerto de Varsovia, la renovación de la Torre Astro de Bruselas, y un largo listado de obras de legado, tienen una profunda raíz gallega. Todos coinciden en que su diseño es obra de Estudio Lamela, fundado por el visionario arquitecto ourensano Antonio Lamela hace 64 años, y en segunda generación desde 1991, año en el que su hijo Carlos Lamela de Vargas pasó a asumir la presidencia ejecutiva de uno de los más prestigiosos estudios arquitectónicos de España. Supera los 10 millones de facturación, engloba a más de 100 profesionales y cuenta con sedes en Madrid, Varsovia, Doha y Ciudad de México. El origen gallego de la familia Lamela está en Prada, en el municipio ourensano de A Veiga, por la rama materna, y en Miranda, en el municipio lucense de Castroverde, por la rama paterna. Antonio Lamela falleció el 1 de abril de 2017. Su brillante trayectoria le hizo merecedor del Premio Rey Jaime I de Urbanismo, Paisaje y Sostenibilidad, y de la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, entre otros muchos premios y distinciones. Galiciaexterior guarda como uno de sus mayores tesoros la entrevista que nos concedió Antonio Lamela en plenas navidades de 2015, y que forma parte de nuestra hemeroteca más preciada. Ver entrevista de Antonio Lamela .

Hoy traspasamos de nuevo el umbral de Estudio Lamela, en Madrid, para conocer su actualidad y sus proyectos, esta vez con Carlos Lamela como protagonista. Tras formarse en Lausana (Suiza) y en Cambridge (Bell School), se licenció como arquitecto superior por la ETSA (Escuela Técnica Superior de Arquitectura) en Madrid, con la especialización en urbanismo. Es designer por la Universidad Dell´Arte, de Florencia.

Texto: Javier de Francisco ©

¿Cuáles son las magnitudes de Estudio Lamela en facturación y empleo?

Nuestro Estudio tiene oficinas en la actualidad en Madrid, Varsovia, Ciudad de México y Doha. Las facturaciones de las diferentes oficinas son independientes. En Madrid en los últimos años hemos estado facturando de media en torno a los 4 ó 5 millones de euros, que con una media de 40 colaboradores en nuestra oficina central, es una cifra en la que nos encontramos cómodos. En las oficinas fuera de España, en las que sumamos otros 40 ó 45 colaboradores, facturamos una cantidad similar, cercana a los 5 millones.

Los servicios de arquitectura han sido de los más golpeados por la crisis. ¿Han logrado crecimientos en los últimos?

La facturación en la crisis obviamente descendió con respecto a períodos anteriores, ya que durante unos años nuestra facturación media solo en Madrid estuvo en torno a los 9 millones de euros. Pero eran otros tiempos, en los que contábamos además con un equipo mucho más numeroso. Hay que pensar que la actividad en España previa a la crisis en el ámbito de la construcción era más de diez veces mayor que durante la crisis.

¿El mercado nacional sigue tan colapsado como en los años más duros de la crisis económica o percibe una buena recuperación para la profesión en España?

Sin duda en los dos o en los tres últimos años, y en concreto a partir del verano de 2015, se notó un aumento de la actividad inversora, y sobre todo una percepción de mayor alegría y confianza. Otra cosa es que debido a los estragos producidos por la situación durante la crisis y por la cantidad de arquitectos que ejercemos en España, a nivel gremial haya tardado en producirse la reactivación.

En el caso concreto de Estudio Lamela, ¿qué porcentaje representan los proyectos que tienen en ejecución en España?

En números gordos podríamos decir que nuestros proyectos en España representan el 50% de nuestra actividad. Desde que comenzamos nuestra andadura internacional, unos años hemos estado más activos fuera y otros dentro, por lo que podemos decir que se ha ido compensando la actividad interior y la exterior.

Tras las aperturas de las oficinas de México, Polonia y Qatar, ¿tienen previsto continuar con la expansión internacional? ¿Proyectan abrir otras delegaciones en el exterior?

Manejar cuatro oficinas en tres continentes diferentes y estar pendientes de la calidad de sus proyectos y sus finanzas, no es fácil; y más teniendo otros proyectos en marcha añadidos a las localizaciones de nuestros diferentes estudios, como son Bruselas y Londres, donde estamos trabajando o colaborando en importantes diseños. Por otra parte, cualquier destino supone una inversión cuantiosa en términos económicos y logísticos, y también un desgaste personal, en mi caso, difícil de asumir debido a lo limitado del tiempo. Por ello no tenemos previsto la apertura de nuevas oficinas, aunque no descartamos ni nuevas alianzas exteriores, ni por supuesto la posibilidad de futuros proyectos en cualquier parte del mundo.

¿Cuáles son los principales proyectos arquitectónicos que han desarrollando recientemente o que están próximos a finalizar?

En Madrid hemos tenido la fortuna de desarrollar dos de los proyectos más emblemáticos no solo por su incidencia propia en la capital, sino también por su trascendencia a nivel internacional, como son por un lado el Complejo Canalejas, formado por siete edificios históricos en una de las áreas más emblemáticas de Madrid y que incluyen el hotel Four Seasons, con 200 habitaciones y 22 residencias anejas y una galería comercial de alto nivel, además de un gran estacionamiento; y por otro lado, el nuevo Edificio España, en la plaza del mismo nombre, y cuyo proyecto desarrollamos con Foster + Partners. Esta última intervención es de gran complejidad técnica, al tener que preservar su fachada principal, de 107 metros de altura, algo que se realiza por primera vez en la historia de la arquitectura e ingeniería.

El programa contempla también un hotel del grupo Wanda con 190 habitaciones y otras tantas viviendas. Completará el conjunto un área comercial de primer nivel y un estacionamiento. Ambos proyectos son extremadamente complejos e interesantes, y tendrán gran repercusión en la ciudad por sus ubicaciones y por lo que puedan influir en el diseño urbano inmediato, pero también por su impacto económico y social. Por otra parte, también desarrollamos un interesante edificio de oficinas para la inmobiliaria Colonial, ganado en un concurso restringido, y diseñamos otros edificios residenciales y de oficinas. Fuera de España, en nuestra oficina de Varsovia hemos proyectado la nueva Ciudad Deportiva del club de fútbol Legia, el más importante de la capital polaca, y diversos proyectos residenciales y de oficinas tanto en Varsovia como en Cracovia y Wroclaw.

En México desarrollamos la ampliación del aeropuerto de Tijuana, uno de los de mayor tráfico del país, y diversos edificios residenciales en Ciudad de México y en Guadalajara. En Doha, hemos proyectado una torre de oficinas de cuarenta niveles, dos conjuntos residenciales, y siete estaciones del metro ligero. Todo ello en el nuevo área de Lusail. Como proyectos singulares al margen de lo referido anteriormente, hemos realizado la renovación de la Torre Astro en Bruselas, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, que hemos renovado completamente y dotado de nueva fachada y de nuevas instalaciones. En Londres colaboramos con OHL Desarrollos en el proyecto de transformación del emblemático edificio histórico del "Old War Office", en el área de Westminster, en uno de los mejores hoteles de la capital británica, en una actuación que incluye un gran número de residencias asociadas.

En una entrevista que le realicé a su padre (el arquitecto Antonio Lamela) hace ya una década, reconoció que su gran deseo era poder contribuir al desarrollo de Galicia con alguna obra emblemática. Sin embargo, nunca le llegó la adjudicación deseada, a pesar de que llegó a presentarse a numerosos concursos públicos de varias Administraciones gallegas. ¿Usted mantiene el mismo reto e ilusión por dejar huella en Galicia, la comunidad de origen de la familia Lamela?

Galicia, a pesar de no haber sido una región en la que hemos trabajado mucho, tuvimos la suerte de ganar ya hace casi 30 años el concurso para los recintos feriales de la localidad de Silleda. Fue un proyecto emblemático en aquel tiempo que desarrollamos con todo nuestro entusiasmo e ilusión. Se trató de una instalación modélica y de una inversión muy significativa para aquel momento. Es cierto que desde entonces no hemos logrado construir nada más en Galicia, a pesar de haber estado inmersos en numerosos concursos en las diferentes capitales gallegas, pero no perdemos la esperanza de seguir trabajando en esta parte de España tan ligada a nuestra familia y a nuestro apellido.

Como empresa de origen gallego, pero además como gran referente de su sector a nivel nacional e internacional, ¿por qué les resulta tan complicado poder trabajar en esta comunidad? ¿Existen más trabas administrativas o procesos de adjudicación más complicados que en otras zonas?

Creo que las trabas administrativas existentes y los procesos de adjudicación son similares a los del resto de España. Nosotros nunca nos hemos quejado de ello, es más, siempre hemos sido bien recibidos y se nos ha dado un trato magnífico.

¿Qué destacaría usted, en general, del nivel arquitectónico y de las peculiaridades de la arquitectura gallega?

En Galicia, como en la totalidad del resto de España, hay grandísimos arquitectos y profesionales de la construcción. Además, a raíz de la apertura de la Escuela de Arquitectura de La Coruña a principios de los años ochenta del siglo pasado, se ha notado un gran impulso en la calidad de la profesión. No quiero dar nombres de compañeros para no olvidarme de ningún gran profesional, pero son de sobra conocidos los grandes arquitectos gallegos que en los últimos años han tenido una significativa presencia nacional e incluso internacional.

La terminal T-4, las Torres Colón, el aeropuerto de Varsovia, la ampliación del Santiago Bernabéu... ¿Cuál es para usted el mayor legado de Estudio Lamela?

Cada obra es un legado, y un gran legado en algunos casos. Hemos sido muy afortunados de poder dejar nuestro granito de arena en la construcción de obras emblemáticas. Efectivamente las Torres de Colón en su momento, como gran obra de aportación técnica, la ampliación del Estadio Santiago Bernabéu, o las dos nuevas terminales del aeropuerto de Varsovia han tenido una gran trascendencia, tanto a nivel profesional como social y económico, pero nada supera a la T4 del Aeropuerto de Madrid-Barajas. La T4 fue, en el momento de su inauguración, la mayor construcción arquitectónica que se había realizado en la historia, por su dimensión y por su trascendencia. Tuvimos la suerte de realizar el proyecto junto a nuestros socios y amigos de Richard Rogers, y fueron diez años de colaboración excepcional. Sin duda ha sido la obra más importante en la historia de Estudio Lamela ya que supuso un antes y un después en la arquitectura española y por supuesto en nuestra oficina. Recientemente la vi en un listado de los ochenta iconos que caracterizaban a España, y me hizo mucha ilusión. Estamos muy orgullosos de esta gran obra.

Por último, ¿qué dimensión empresarial, qué países y qué segmentos de mercado le gustaría alcanzar en los próximos años?

En los próximos años nos gustaría consolidar lo logrado, que no es poco, y asentar bien todo lo que hemos iniciado. Estudio Lamela tiene ya 63 años de antigüedad, que es una cifra muy importante, con salud de hierro, y eso gracias en primer lugar a la visión de mi padre, que en la España de la última mitad del siglo pasado, y cuando nadie era capaz de verlo, ideó un Estudio profesional de arquitectura con visión empresarial, organizativa y presencia internacional. Como a veces digo, mi mérito personal ha sido pedalear, pedalear mucho, pero la bicicleta, que era lo difícil, ya estaba construida y en marcha. Hemos tenido la suerte de no pedalear en solitario, sino de haber estado acompañados de magníficos "ciclistas" compañeros de equipo con los que hemos compartido esta preciosa carrera, y sin los que nunca hubiésemos podido llegar a ninguna meta. Para el futuro, como dice la conocida frase: "Dios proveerá". Es difícil saber cómo será nuestro Estudio en veinte, treinta o cincuenta años, pero estoy seguro de que allí seguirá, dirigido por otros arquitectos y profesionales, probablemente con la misma ilusión y esmero por la calidad y la excelencia que en la actualidad. Si nos hubiesen dicho hace unos años que hoy tendríamos presencia en cuatro continentes, no nos lo hubiésemos creído.

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