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Ingeniera y doctora en informática, investigadora y profesora del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la Universidad Pompeu Fabra

“La Universidad llamó a mi puerta de nuevo y mi pasión por la docencia y por Barcelona me impidieron rechazar la oferta”

La joven científica gallega Ana Freire Veiga encadena producción científica, patentes, docencia, premios y experiencias de investigación en empresas e instituciones de renombre como Yahoo Labs, Pompeu Fabra, University of Glasgow y National Research Council of Italy. Desde septiembre de 2015 es profesora e investigadora de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona). Está considerada una de las científicas pioneras en la utilización de la Inteligencia Artificial para identificar comportamientos suicidas de los jóvenes mediante un algoritmo capaz de predecir ese riesgo por los comentarios que publican en redes sociales como Twitter. Esta aportación científica ha merecido el reconocimiento de la Real Academia de la Ciencia, que le concedió en la edición de 2019 el Premio al Joven Talento Científico en la categoría de Aplicaciones de la Ciencia a la Tecnología.

La trayectoria de Ana Freire, con origen familiar en el municipio lucense de Rábade, incluye más de 40 publicaciones científicas, tres patentes y distinciones internacionales como Google Anita Borg Scholarship, Big Data Talent Award, Artificial Intelligence Women Challenge 2018 y Ada Byron Joven (Universidad de Deusto). Su nombre está en la selección de los 23 jóvenes españoles líderes en tecnología, según la revista Business Insider (23 Spanish young leaders in Tech). Antes de iniciar su actual etapa en la Pompeu Fabra, en el curso 2014-2015 fue profesora asistente en la Universidad de A Coruña, centro en el que se graduó en Ingeniería Informática y en el que se doctoró en Ciencias de la Computación con la máxima calificación.

En esta entrevista concedida a galiciaexterior.com en pleno confinamiento por la pandemia del coronavirus reconoce su deseo de regresar a Galicia, comunidad “que tiene muy buena materia prima para el desarrollo de tecnología de vanguardia”. Sobre las diferencias entre los sistemas universitarios de Galicia y de Cataluña afirma que el gallego “a nivel de formación no tiene nada que envidiar al catalán. La educación universitaria gallega, y hablo tanto en calidad de alumna, como de docente, es de gran calidad y exigencia. Lo que sí tiene el sistema universitario catalán es mayor proyección internacional, en gran parte por su situación geográfica, coronada por Barcelona”. Por eso concluye que las universidades gallegas “deberían buscar también esa proyección internacional, tan enriquecedora, pero para eso deberían de mejorarse primero las conexiones entre nuestra comunidad con otras ciudades de España, Europa, y el resto del mundo”.

Texto: Javier de Francisco ©

¿Qué tal te encuentras y cómo has adaptado tu doble faceta de investigadora y docente a los nuevos tiempos del Covid-19?

Afortunadamente, me encuentro bien, intentando aprovechar la parte positiva del confinamiento, que para mí ha supuesto un descanso de la actividad frenética con la que empecé el año. A pesar de que es una situación indeseable, me ha venido muy bien bajar la velocidad de la máquina (que no pararla). Acabé mi asignación docente este curso en abril, pues ahora mismo tendría que estar en Nueva York, haciendo una investigación con datos médicos en la Cornell University. Tenía todo listo para irme 3 meses a vivir allí, pero la pandemia rompió mis planes, aunque probablemente intentaré ir en cuanto la situación lo permita. Estas semanas me he centrado en continuar otras investigaciones que tengo en marcha, y en cerrar proyectos que se habían quedado en el tintero. Como en mi campo ya era habitual realizar reuniones en remoto, al tener colaboradores en otras ciudades o incluso países, no ha supuesto un cambio muy brusco en mi metodología de trabajo.

Estás habituada a trabajar con algoritmos y modelos matemáticos. ¿Tú o tu departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la Universidad Pompeu Fabra habéis desarrollado algún modelo para el seguimiento o efectos de la pandemia del coronavirus?

Desde la Universitat Pompeu Fabra se han llevado a cabo varias iniciativas, especialmente desde el Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud, donde investigan una vacuna sintética y terapias antivirales innovadoras. Además, el Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, a través de los premios “Ingenio contra la COVID-19” ha permitido la puesta en marcha de cuatro proyectos liderados por estudiantes, con objetivos diversos como mejorar el manejo y la desinfección de equipos de protección o diseñar herramientas y estrategias para un desconfinamiento seguro. Más allá de la investigación, la iniciativa UPF Makers ha puesto en funcionamiento las impresoras 3D de la Universidad para fabricar material de protección para el personal sanitario.

Con esa base matemática, ¿qué evolución temporal crees que tendrá la pandemia en España y en Galicia? ¿Conseguiremos superarla pronto?

Son muchas las variables a tener en cuenta en esta ecuación: la fecha de salida de una vacuna o de tratamientos antivirales eficaces, la atenuación que el virus vaya sufriendo, o sus posibles mutaciones, y por supuesto, el comportamiento del Gobierno y de los propios ciudadanos. Creo que la apertura de fronteras supondrá probablemente el aumento de casos, y es responsabilidad del Gobierno gestionarlo con infraestructuras y medidas suficientes que impidan que nos llevemos nuevamente sorpresas desagradables. No hay que olvidar que se deben dedicar más recursos a sanidad e investigación, pues son dos pilares fundamentales para superar cualquier pandemia. En cuanto a Galicia, me tranquiliza ver que se ha mantenido bajo control, cuando otras comunidades estaban completamente colapsadas. Incluso se ha tomado como ejemplo desde otras zonas de España, por medidas tan acertadas como las pruebas a pacientes desde su propio automóvil. Pero no hay que bajar la guardia, al menos hasta que tengamos entre nosotros la ansiada vacuna.

Ana Freire participando en un congreso celebrado en Rusia

¿La Inteligencia Artificial puede ayudar y ser clave para el control de epidemias tan amenazantes como la del Covid-19?

Sin duda alguna, de hecho, está ayudando enormemente a estudiar la pandemia actual. Desde el desarrollo de modelos de predicción de expansión del virus, de detección de signos de COVID-19 en imágenes médicas, e incluso está contribuyendo a descubrir tratamientos eficaces para este virus en particular. No olvidemos que la Inteligencia Artificial permite automatizar procesos complejos de un modo muy eficiente, posibilitando acelerar la búsqueda de soluciones.

Tras licenciarte en Informática por la Universidad de A Coruña, has encauzado tu trayectoria profesional hacia la investigación y la docencia en el propio ámbito universitario. ¿No te resultó tentador entrar en la empresa privada? ¿Has tenido oportunidades de incorporarte a grandes multinacionales?

Sí, y de hecho he tenido contacto con la empresa privada. Al acabar el doctorado realicé una estancia de investigación en Yahoo, en la que aprendí y disfruté mucho. Me gustó ese contacto con la empresa privada y dejé la Universidad para entrar en una multinacional de origen gallego, Denodo, en la que trabajé como ingeniera de ventas durante un año. Fue una experiencia muy enriquecedora, pero la Universidad llamó a mi puerta de nuevo y mi pasión por la docencia y por Barcelona me impidieron rechazar la oferta.

Entre tus líneas de investigación destaca la identificación y prevención de comportamientos suicidas desde el análisis de comentarios en las redes sociales. ¿Qué efecto social has conseguido con este trabajo tan especializado?

Hasta ahora, el mayor impacto ha sido a nivel de investigación, pues hemos desarrollado el primer algoritmo que combina análisis de imagen, análisis de texto en español y de otras características de comportamiento, relaciones sociales, etc., para predecir el riesgo de suicidio en usuarios de Twitter. Los resultados obtenidos han dado lugar a numerosas publicaciones tanto en conferencias como en revistas especializadas, y parte de los premios que he recibido han sido por el impacto de esta investigación. Ahora que el algoritmo está construido, queremos ponerlo en marcha para poder intervenir de algún modo si detectamos casos en riesgo. Estamos analizando todas las implicaciones éticas y legales, y también buscando financiación, para poder lanzar la aplicación lo antes posible y que pueda proporcionar ayuda psicológica a personas que la necesitan y que no son conscientes de ello.

¿En qué investigaciones estás participando en la actualidad y cuáles te gustaría abordar en el futuro?

Mis principales líneas de investigación actuales son (1) cómo detectar enfermedades mentales en redes sociales, no solo tendencias suicidas, sino depresión o trastornos de la conducta alimenticia (como anorexia o bulimia); (2) cómo entender mejor ciertas enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple, utilizando técnicas de aprendizaje automático; (3) estudiar la diversidad (de género, geográfica) en el campo de la Inteligencia Artificial, para concienciar de la necesidad de equipos heterogéneos en esta industria, que impidan que los algoritmos propaguen sesgos indeseables. Me gustaría continuar con estos proyectos, o iniciar otros que, al igual que estos, tengan una aplicación social de la tecnología.

También has promovido varias patentes. ¿En qué consisten?

Están fundamentalmente relacionadas con mi investigación en el campo de la informática biomédica. Se trata de métodos y aplicaciones para el análisis de imagen médica, más concretamente, imágenes de proteínas resultantes de electroforesis 2D, una técnica muy empleada para, por ejemplo, detectar determinadas enfermedades en pacientes. Estas imágenes pueden contener innumerables puntos, que representan proteínas, y examinarlas manualmente no es siempre viable. De ahí que propusiéramos métodos para el análisis automático de este tipo de imágenes, basado en técnicas de visión por computador.

Recibiendo un premio de la Academia de Ciencias

Tu trayectoria está repleta de premios y distinciones, el más reciente (2019) el que concede la Fundación Real Academia de Ciencias al Joven Talento Científico Femenino. ¿Cuáles de los reconocimientos recibidos te han motivado especialmente?

Todos los reconocimientos son una gran motivación para seguir trabajando, porque sientes que tu labor está siendo valorada. Me ha hecho especial ilusión el que me otorgó Google (fui finalista de la Google Anita Borg Scholarship en 2012), pues fue el primero que recibí y además es un certamen internacional que me permitió visitar durante varios días la sede de Google en Zúrich. El premio Ada Byron Joven, que me otorgó la Universidad de Deusto en 2019, también fue muy especial, sobre todo porque siempre lo había visto como un premio inalcanzable por el nivel de las galardonadas en años anteriores. También el premio de la Real Academia de las Ciencias fue uno de los más especiales, porque no solo premió mi trayectoria, sino el impacto social de la investigación, que en ocasiones no se valora lo suficiente en el mundo académico más teórico.

Ana Freire recibió en 2019 el premio "Ada Byron Joven", otorgado por la Universidad de Deusto

Llevas ya unos años dentro del sistema universitario de Cataluña. ¿Es superior al de Galicia en nivel de formación, producción investigadora y científica, recursos...?

A nivel de formación, el Sistema Universitario de Galicia no tiene nada que envidiar al catalán. La educación universitaria gallega, y hablo tanto en calidad de alumna, como de docente, es de gran calidad y exigencia. Lo que sí tiene el Sistema Universitario catalán es mayor proyección internacional, en gran parte por su situación geográfica, coronada por Barcelona. La Universitat Pompeu Fabra, por ejemplo, es muy conocida y valorada a nivel internacional, tiene un alto porcentaje de profesores extranjeros (alrededor de un 40% en mi departamento) y recibe también cada año un gran número de alumnos procedentes de todo el mundo. Esto, obviamente, repercute también en investigación, pues abre puertas a más colaboraciones internacionales. Las universidades gallegas deberían buscar también esa proyección internacional, tan enriquecedora, pero para eso deberían de mejorarse primero las conexiones entre nuestra comunidad con otras ciudades de España, Europa, y el resto del mundo.

Premio "Ada Byron Joven"

¿Te gustaría regresar a Galicia y poner tu talento al servicio de tu Comunidad? ¿Te tienta más la Universidad, la Administración Pública o la empresa privada?

Por supuesto, me encantaría volver a Galicia, creo que como a todos los gallegos que estamos por el mundo. Además, Galicia tiene muy buena materia prima para el desarrollo de tecnología de vanguardia. No discriminaría entre Universidad, Administración Pública o empresa privada, la tecnología y la investigación tienen cabida en las tres. Lo más importante es el proyecto a realizar, su impacto y visión futura.