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Martes, 13 Octubre 2020 16:13

FÉLIX FERNÁNDEZ CAO - SEVILLA

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Preparador físico del Real Betis, integrante del staff técnico de Manuel Pellegrini, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, Diplomado en Salud y Educación Física, y Máster en Prevención y Recuperación de lesiones en el fútbol

“Dentro del fútbol vivimos en una burbuja por el coronavirus. Mañana haré mi test número 19 en dos meses”

La carrera profesional de Félix Fernández Cao dio un giro inesperado en 2016, cuando se aplicaba en el fútbol chino entre los muchos preparadores españoles y europeos, y se cruzó en su destino el entrenador apodado en Inglaterra como This Charming Man (este hombre encantador). Así, desde hace cuatro temporadas el preparador físico ourensano forma parte del staff técnico de Manuel Pellegrini, con paradas hasta ahora en la Superliga de China (Hebei China Fortune), en la Premier League inglesa (West Ham United) y actualmente en la Primera División Española, dentro del cuerpo técnico del Real Betis Balompié como preparador físico. “Manuel me ha añadido al grupo de trabajo desde (su etapa en) China. Lo que le aporto yo, entiendo que más allá de lo personal, es que pueda encajar con ellos, que les guste un poco mi personalidad, mi forma de trabajar y cómo les encajo con el grupo de trabajo, en el que soy el más joven. En la faceta práctica tengo una formación multidisciplinar enfocada a temas de prevención y recuperación de lesiones, al análisis condicional, y también como preparador físico”, destaca Félix Fernández Cao.

Su nueva experiencia en la elite del fútbol está coincidiendo con las interrupciones, la incertidumbre y los muchos efectos colaterales de la pandemia del Covid-19. El preparador ourensano, que jugó durante casi diez temporadas en la cantera y en el filial del desaparecido CD Ourense, relata que los clubes profesionales están viviendo “una situación superdelicada. Estuve cuatro meses en la supuesta zona cero de la pandemia, en Wuham, y lo que se venía anticipando en China, Europa no fue capaz de hacerlo. Creo que no había forma de controlar la pandemia, pero sí que se podían haber hecho mejor las cosas, viendo lo que se venía encima. Al final nosotros estamos como en una especie de burbuja. Para hacernos una idea, yo por ejemplo mañana voy a hacer mi test número 19 (del Covid) en dos meses. Lo hacemos cada tres días, pero esta semana tenemos uno cada dos días. Van a endurecer las medidas porque dadas las circunstancias quieren proteger lo que es la empresa y el negocio del fútbol desde la Federación y la Liga”... Nos cuenta que tanto en los entrenamientos como en la disputa de los partidos oficiales, por protocolo los jugadores solo tienen cinco minutos para permanecer en el vestuario antes de salir a calentar, que traen la equipación puesta desde el hotel y allí solo se ponen las botas, que se duchan en los hoteles, en los que hay zonas aisladas y exclusivas para las expediciones de los clubes de fútbol, que tras los entrenamientos se llevan la comida a casa... En el fútbol de hoy casi nada es como antes, ni en los entrenamientos semanales, ni en el gimnasio, ni en los estadios cuando llega la cita con la competición.

Félix Fernández Cao es licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, diplomado en Salud y Educación Física, Máster en Prevención y Recuperación de Lesiones, Máster en Investigación, Salud y Deporte, y técnico en fútbol (Ciclo Superior). Fue rehabilitador de jugadores en el Pontevedra CF, preparador físico en la cantera del Celta de Vigo y rehabilitador en el Hospital Miguel Domínguez (Pontevedra). En 2015 llegó al fútbol chino como preparador físico y técnico asistente del Wuhan Zall FC, para dar el salto a la Superliga de China con el Hebei Fortune e iniciar su relación profesional con Manuel Pellegrini. Tuvo continuidad en su staff en el regreso del técnico chileno a la Premier League, en la etapa en el West Ham United, y en la temporada actual ejerce como preparador físico asistente en el Real Betis Balompié.

Texto: Javier de Francisco ©

Tus inicios en el fútbol fueron como jugador de cantera en CD Ourense. ¿Cuál fue tu trayectoria en Galicia, antes de dar el salto profesional?

Estuve en el antiguo CD Ourense desde cadete de primer año hasta senior, hasta la edad de 20. Es decir, estuve casi 10 años en todas las categorías. En el filial (Ourense B) jugué en Primera Regional, ascendimos a Preferente y de ahí a Tercera División, pero en esa temporada yo ya estaba en Pontevedra estudiando la carrera y eso no me permitía ir y venir. Había hecho una pretemporada con el Segunda B y estaba con el filial, pero no le dedicaba el tiempo necesario. No podía venir por las clases, así que me fui a jugar a nivel aficionado al Choco, en Regional Preferente, durante cuatro o cinco temporadas. Al mismo tiempo estuve de entrenador en las categorías inferiores, que llevan el nombre de Casa Paco. Y ahí es donde empecé en el mundillo del entrenamiento, por decirlo de alguna manera.

Con Pablo Alfaro y otros compañeros en Pontevedra

¿Quiénes habían sido tus entrenadores en el filial del histórico (y desaparecido) CD Ourense?

En el filial tuve a Romero y a Dorado. En la época de Romero logramos los dos ascensos y con Dorado fue una temporada, en la que llegamos a la final de la Copa Diputación, que la perdimos con el Velle. En el Primera Regional con Romero se formó una gran plantilla, de la que el 80% llegó a jugar en Segunda B, con gente que arrasó en esa categoría y en Preferente. Entre ellos estaban Juan Estévez, Acosta, Manu, Jaime Noguerol, Josu...

¿Llegaste a debutar como jugador en Tercera División?

Empecé esa temporada en Tercera División en el Orense B, pero como tenía pocos minutos y solo entrenaba un par de días a la semana, así que una cosa llevaba a la otra, ya me fui cedido a mitad de temporada al Rúa, a Preferente, y luego firmé en el Choco como jugador.

¿En qué posición jugabas?

Era defensa central.

¿De qué zona de Ourense eres?

Me eduqué en San Francisco, porque mis abuelos vivían allí. Yo soy de la zona de la Inmaculada, pero prácticamente siempre estaba con mis abuelos porque mis padres trabajaban en el Hospital. Hasta los 13 o los 14 años siempre estuve en esa zona de la ciudad, en San Francisco, hasta que estudié Bachillerato en el Instituto Otero Pedrayo, en el Jardín, y después ya hice las dos carreras en Pontevedra.

Foto oficial con el Hebei China Fortune

Tu salto cualitativo para entrar de lleno en el fútbol se produjo en China. ¿Cómo fue esa experiencia?

Tengo una historia un tanto peculiar. Hago las dos carreras, luego un máster de la Federación Española de Fútbol, sobre prevención y recuperación de lesiones, que es un poco el que me abre las puertas, porque ese postgrado fue en su primera promoción, que se hizo en Madrid. Ese master es el que me abre las puertas para entrar en el grupo de investigación HI-20 de la Universidad de Vigo (Campus de Pontevedra), relacionado con los deportes colectivos, pero enfocado al fútbol. Lo llevaban Luis Casais, Eduardo Domínguez y Carlos Lago. Y ahí empieza, en 2009, mi periplo en el fútbol. Hasta ahí solo había entrenado en Casa Paco y en categorías inferiores del Choco; mientras jugaba también llevaba categorías inferiores y me estaba sacando el título de entrenador en los distintos niveles. El primer año ya más en serio fue en 2009 en el Pontevedra, primero con Roberto Aguirre y luego con Pablo Alfaro como entrenador, con el que jugamos fase de ascenso a Segunda A, en la que eliminamos al Oviedo y nos eliminó el Alcorcón. Esa fue mi primera experiencia en el fútbol semiprofesional. Aunque en realidad trabajábamos como fútbol profesional, ya que era un proyecto de I+D+i con la Facultad de Pontevedra y con el Pontevedra CF. Nosotros como cuerpo técnico y Pablo Alfaro como entrenador tuvimos esa experiencia. Luego ese proyecto que era a tres años vista se canceló por decisión del club, y ahí empecé una fase de tres años trabajando en el Hospital Domínguez, en la clínica de rehabilitación, con el que era el médico del Pontevedra, que es quien me ofreció ese proyecto. De esos tres años, el primero estoy a full de trabajo y no lo puedo compaginar con nada, mientras que el segundo lo compagino con las categorías inferiores del Celta y el tercero con el Ribadumia, de Tercera División, como preparador físico. Y después sí que doy el salto que comentas, que es cuando me voy a China, con un proyecto para irme cuatro meses a sustituir a un compañero, en la segunda vuelta de la liga en Segunda División. Solo iba con vistas de permanecer en el país esos cuatro meses y al final me quedé tres años y medio, porque nos ofrecieron ir a la Superliga, a Primera División. A final de temporada, por resultados cesaron al entrenador chino y llega Manuel Pellegrini. Trabajo con su grupo durante dos meses, les encajo un poco en el proyecto y me ofrecen seguir con ellos. Y así estuve dos años más con su grupo en China, luego me vengo con ellos dos temporadas a Inglaterra (West Ham United) y en la actual acabo de comenzar con su staff en el Betis.

Félix con el también ourensano Cristian Fernández, del Newcastle

¿Qué crees que valora especialmente Pellegrini de tu trabajo? ¿Tu faceta de preparador físico, de recuperador de lesiones...?

Manuel tiene su grupo de trabajo de siempre. A su segundo, Rubén Cousillas, se lo trajo de Argentina para empezar prácticamente juntos sus carreras deportivas. Aún hablábamos hace unos días que Manuel lleva 30 años entrenando, y de ellos 25 con Rubén Cousillas. El preparador físico, que es José Cabello, lo cogió en Villareal y lleva 15 años de trabajo con él. Ese grupo lo trae siempre con él, más un entrenador de porteros, que después de la aventura del City se queda allí, y coge uno nuevo. Y en el grupo me ha añadido a mí desde China. Lo que le aporto yo, entiendo que más allá de lo personal, es que pueda encajar con ellos, que les guste un poco mi personalidad, mi forma de trabajar y cómo les encajo con el grupo de trabajo, en el que soy el más joven. En la faceta práctica tengo una formación multidisciplinar enfocada a temas de prevención y recuperación de lesiones, al análisis condicional, y también como preparador físico. Entonces, digamos que en cualquier sitio al que ellos vayan yo puedo desempeñar diferentes funciones según lo que necesite en cada club. De hecho, de hace cuatro años atrás estoy haciendo la función de preparador físico, mientras que en los dos primeros años en China hice la de recuperador de lesiones. Al final tener esa formación y ser un poco “chico para todo”, entiendo que es lo que les encaja más a ellos.

¿Por qué has optado por aparcar tu trabajo como recuperador de lesiones?

Desde Inglaterra no lo estoy haciendo. Depende mucho del contexto y de la cultura en la que te integres. Por ejemplo, en China ese rol y ese departamento no existía; lo tuvimos que crear nosotros. En Inglaterra y en España el departamento médico y su staff ya está muy estructurado por parte del club. Aunque el entrenador no esté o lo cesen, el club tiene que tenerlo en una estructura profesional. Es personal que forma parte del club, y si el entrenador decide que hay que complementarlo con alguien, se hace, pero ya de entrada tienen esos departamentos creados.

Foto oficial del West Ham, de la Premier League

¿Cómo es Manuel Pellegrini en el día a día dentro de un staff técnico de primer nivel?

Es una persona en la que lo que se ve desde el exterior es lo que es él y lo que transmite. Como decían los ingleses This Charming Man (este hombre encantador); es una persona con una educación, que habla varios idiomas, con una formación muy extensa más allá del fútbol, y que tiene un trato exquisito con todo lo que rodea el mundo del fútbol, jugadores, entrenadores, periodistas... Pero después es también un entrenador, que como dijo él públicamente, practica siempre las tres reglas, la del compromiso, la del respeto por todo y la de tener un buen grupo de trabajo, con buenas relaciones, que la gente esté integrada en el objetivo del club, y a partir de ahí pide rendimientos, que es la parte de atrás, lo que no se ve desde fuera. En el día a día, en el trabajo, de la misma manera que te defiende, trabaja contigo y te apoya, es también muy exigente, porque entiende que hay que rendir.

Foto oficial del Real Betis

Ahora ya puedes comparar Premier League y Primera Divisón española. ¿Son tan diferentes?

La situación ahora es un poco descafeinada, por todo lo que estamos viviendo por el coronavirus. Algo que tiene la Premier, que la distingue de todo y que yo siempre quise vivir en primera persona, es cómo tienen organizada la liga, la parte de público, la de organización y venta del producto, por decirlo de alguna manera, que allí está superdesarrollado. Los clubes son como empresas y para los aficionados el fútbol es una religión. Si tú eres de un club, da igual la categoría en la que esté, porque los estadios se llenan siempre. Da igual la categoría y el momento. Todo está muy enfocado al producto. Lo que es la competición en sí, allí es más física, aunque no exenta de calidad, porque muchos de los mejores jugadores del mundo están en esa liga, y tanto la española como la inglesa son las dos más potentes. En España quizás prime un poco más lo técnico y lo táctico, por decirlo de alguna manera, y también en lo táctico hay más variedad. Por lo poco que llevo visto de jugadores y de métodos de entrenamiento en la Primera española, son algo distintos. En Inglaterra quizás con la aportación de entrenadores alemanes, españoles y de otros países les están llevando un poco más hacia el punto multicultural. Antes eran más cerrados y tenían una forma de hacer más al estilo inglés.

Esta semana os ha tocado vivir en el vestuario del Betis el liderato compartido en Primera División. ¿Está muy eufórica la plantilla?

Están como un poco rebotados consigo mismos por la situación que vivieron el año pasado. Es un club que por el perfil de jugadores habrá que ir viendo cuál es nuestro objetivo este año, porque el anterior tuvieron, por muchas circunstancias, un rendimiento que no era el esperado. A veces son dinámicas, rachas y si te ves arriba eso te hace empujar y seguir peleando por el objetivo. Y otras veces te salen dos o tres malos resultados -a nosotros nos pasó en Inglaterra-, y acabas saliendo del club. Son varios factores. Por el perfil de jugadores que son -aquí hay muchos futbolistas con un nombre y una carrera contrastada-, están rebotados con la mala suerte y con la temporada que se hizo el año pasado. Este año desde pretemporada se fijó un poco el objetivo; Manuel siempre intenta luchar por cosas importantes, y busca meterles en la cabeza el tema de ganar. El arranque fue bueno, los dos primeros partidos, y luego llegó el del Madrid, que es especial, porque es un rival muy fuerte, puede pasar de todo y nos quedamos muy contentos con la imagen. De manera específica el partido del Getafe a ellos les dolió mucho, y en la jornada siguiente quisieron demostrar ante un equipo como el Valencia que esta temporada va en serio lo de querer hacer cosas importantes. Luego es la competición la que te va poniendo en el sitio, porque ahí influyen las lesiones y muchas cosas más. Vamos en la buena dinámica y ahora viene otra racha de partidos compleja, porque nos llega la Real a casa, vamos fuera contra el Atlético de Madrid, después tenemos al Elche en casa y dos salidas seguidas, a Barcelona y Bilbao, así que son todos partidos muy complejos. Estar ahí situados te hace tener buenas sensaciones. Una vez que vaya transcurrido el primer tercio de campeonato ya iremos fijando más objetivos, si bien al final la mayoría de los equipos, como todos los años, definen los suyos en los últimos diez partidos.

Félix en el Betis, junto a Joaquín y otros compañeros de equipo

¿Es muy diferente el fútbol de elite en los tiempos del Covid-19? En tu etapa en el fútbol chino estuviste trabajando en Wuhan...

Es una situación superdelicada. Sí, estuve cuatro meses en la supuesta zona cero de la pandemia. Lo que se venía anticipando en China, Europa no fue capaz de hacerlo. Creo que no había forma de controlar la pandemia, pero sí que se podían haber hecho mejor las cosas, viendo lo que se venía encima. Al final nosotros estamos como en una especie de burbuja. Para hacernos una idea, yo por ejemplo mañana voy a hacer mi test número 19 en dos meses. Lo hacemos cada tres días, pero esta semana tenemos uno cada dos días. Van a endurecer las medidas porque dadas las circunstancias quieren proteger lo que es la empresa y el negocio del fútbol desde la Federación y la Liga. Quieren proteger a los profesionales que estamos más estrechamente con los jugadores para que no haya ningún problema y para que se pueda desarrollar la actividad y la competición. Como medidas destacadas, no podemos utilizar los vestuarios, nos tenemos que cambiar en casa, tenemos que tener mucho cuidado con la familia, no podemos tener contacto con mucha gente del exterior. Apelan a nuestra responsabilidad individual para que no tengamos mucho riesgo de exposición, y luego hay muchas medidas. Tenemos un profesional de la Liga con nosotros las 24 horas. El día de partido son dos los profesionales y hay una serie de protocolos durante y después del encuentro. Nos tenemos que ir a duchar al hotel, el grupo va a una zona del hotel individual y aislada específicamente para nosotros... En el día a día nos traemos la comida a casa, la ropa la llevamos en una bolsa y metemos la sucia, que entregamos allí, porque no podemos usar los vestuarios. Utilizamos mascarillas, gel hidroalcohólico, tenemos que entrenar en el gimnasio por grupos... La situación nos hizo adaptarnos de manera contundente, lo que también es un aprendizaje. Es todo como una especie de burbuja y estamos con pies de plomo para que no haya ningún tipo de problema.

¿Los futbolistas tampoco pueden hacer uso de los vestuarios?

No, ellos llegan solo allí para ponerse las botas, o las zapatillas si les toca ir al gimnasio, y también se llevan su ropa, la comida a casa, y no pueden estar más que un tiempo definido en contacto con grupos. Por ejemplo, en el gimnasio tienen que ir en un máximo de grupos de seis jugadores, y si van todos al gimnasio debe ser amplio y con distancia suficiente para poder hacer las actividades. También tiene que estar abierto al exterior para que esté continuamente aireándose. Y todo esto dando negativo cada tres días, evidentemente.

¿Pero el protocolo de no poder utilizar los vestuarios también se aplica el día de partido de competición?

Sí, también. Entran a cambiarse de la misma forma que en los entrenamientos. El protocolo de la Liga establece que tienes cinco minutos para cambiarte, para salir a calentar antes del partido. Es decir, vamos directos desde el hotel, salimos a calentar, tenemos otros cinco minutos para ponernos las camisetas, las botas y acabar de arreglarse antes de disputar el encuentro, diez minutos en el descanso, sin que puedan estar los suplentes, que deben esperar fuera, salvo que alguno vaya a ser cambiado, y al finalizar el partido se meten todos en el vestuario y se ponen una camiseta limpia para ir al hotel a ducharse.

¿A los jugadores se les somete al mismo número de test de Covid-19 que al cuerpo técnico y demás entorno de la plantilla?

Sí, sí, llevamos todos los mismos. Unos 20 realizados a estas alturas de competición. Cada tres días tenemos un test, pero ahora desde hace una semana se están haciendo cada dos días. También les están haciendo las pruebas a la familia. Nosotros tuvimos un problema la semana pasada con Montoya, por el positivo de su suegra, que estuvo unos días de vacaciones ayudándole a la mujer porque tuvieron el tercer hijo. Vino la suegra a echarles una mano, dio positivo y por ser contacto directo, no por cuestión de la Liga sino de la Comunidad de Andalucía, es necesario estar diez días aislado. Así que perdimos a Montoya justo en un momento en el que nos habían sancionado al otro lateral.

En tu caso tiene que ser casi contradictorio vivir tu gran sueño en un momento tan complicado como el actual por la pandemia. ¿Cómo consigues sobrellevarlo?

Al final nos adaptamos a todo, pero sí que nos gustaría que todo fuera como antes. Lo que se hace más extraño es el partido de competición sin aficionados. Pero hay que ser conscientes y realistas con la situación. Hay gente que lo está pasando muy mal, hay muchísimos trabajadores en ERTE, infinidad de gente que ha perdido su trabajo y de negocios que no van a volver a abrir. Nosotros dentro de lo que cabe somos unos afortunados; en primer lugar porque estamos haciendo lo que nos apasiona, y en segundo lugar porque podemos seguir haciéndolo. Cuando estás en el extranjero, vives otras culturas y pasas por experiencias duras y otras buenas, acabas como flexibilizando la mente y adaptándote. Claro que nos gustaría vivir todo esto de otra manera. Y mucho más estando en el Betis, que es el tercer equipo más seguido después del Real Madrid y del FC Barcelona a nivel mundial en la Liga española. En redes sociales y seguimiento, sobre todo en Sudamérica, es brutal. No hace falta más que venir aquí para darte cuenta de cómo viven el fútbol los aficionados, y lo apasionados que son. Por ejemplo, en el partido que acabamos de disputar con el Real Madrid sería tremendo poder haberlo hecho ante 60.000 aficionados, con el estadio lleno, como todos los años.

Ya en clave de futuro, ¿te ves muchos más años compartiendo grupo de trabajo y experiencias de elite con Manuel Pellegrini? ¿O crees que él dejará pronto los banquillos?

Nosotros firmamos aquí tres años. Yo creo que él va a “morir” en un campo de fútbol. Dice que no se ve en casa. Su caso no es una cuestión económica, porque esa parte le da para vivir siete vidas, como quien dice. Es una cuestión de que le apasiona lo que hace, de que le apasionan los retos. Él quiere seguir en activo, pero no en cualquier sitio, sino en donde le presenten un proyecto a desarrollar. No fue a China a ganar dinero, él fue allí porque le presentaron un proyecto en el que tenía que construir el club. Diseñó hasta él en los planos el proyecto de la Ciudad Deportiva. Eso es lo que realmente le atrajo de China. Cuando vio que las cosas no iban por donde quería se volvió para Europa. En ese sentido, quien lo conoce sabe que es una persona a la que le encanta la exigencia y el rendimiento, y mientras pueda, le dejen y las cosas salgan bien, porque al final es una cuestión de resultados, va a estar ahí. En mi caso personal dependerá de lo que él vaya decidiendo. Sobre la marcha me fue invitando a seguir con él y yo estoy encantado, porque me siento valorado en el grupo de trabajo, y aún por encima estoy trabajando a un nivel al que jamás me hubiera imaginado cuando empezaba en Ourense. Muchas veces lo importante es estar en el sitio adecuado y en el momento adecuado; tienes que tener la formación, claro, pero sé que como yo hay un montón de profesionales, muy válidos, que podían estar en mi sitio. La vida te va llevando por diferentes caminos. Yo cuando empecé a trabajar en el Hospital, en Pontevedra, no creí que volvería al fútbol, y ya ves...

Tras la experiencia de China con Pellegrini, su invitación para acompañarle en el West Ham, para vivir su regreso a la Premier League, no resultó inmediata y se produjo unas semanas después. ¿Tú tenías planeado continuar en el fútbol chino?

En efecto, no fue inmediato. Yo en China ya llevaba cuatro años y por cuestiones personales quería regresar, porque estar allí es un desgaste y en aquel momento no quería priorizar mi vida profesional sobre la personal, y ya deseaba venirme para España. Le dije que si ellos no seguían, yo allí no iba a continuar. Y así fue, hablé con el club, le expuse mi situación personal y aceptaron. Y luego cuando llegué a España, a las dos o tres semanas me ofrecieron el proyecto de irme a Inglaterra con ellos y para mí era algo irrechazable, claro. Si nos preguntan en dónde soñaríamos estar, todos diríamos que en España o en Inglaterra, en el mundo del fútbol.

¿Mantienes amistad con muchos futbolistas de primer nivel con los que has coincidido en Inglaterra y en China?

El fútbol es muy complejo. Como hay tantos intereses... Con los futbolistas es difícil tener una relación extradeportiva. Quizás congenias más con unos que con otros, por la forma de ser, igual que en cualquier otra profesión y en la vida misma, pero siempre procuras mantener las distancias para que no haya malentendidos. Continúo con relación en China. Allí era un contexto complejo, porque éramos muy pocos los que hablábamos español e inglés. Con Mascherano y con Lavezzi, por ejemplo, sí que sigo hablando. Lavezzi ya está retirado y Mascherano a punto de hacerlo; le quedan sus últimos años en Estudiantes, y yo creo que el gusanillo de entrenador le está picando y en breve comenzará a ejercer. En Inglaterra conservo amistad con algunos jugadores, como Pablo Zabaleta, que está también en proceso de si se retira o no, con Fornals, con Declan Rice, que debutó en la selección... De vez en cuando mandan algún mensaje para interesarse y nosotros los vamos siguiendo. Ellos estuvieron en muchos equipos, pero yo a nivel de elite solo estuve en tres o cuatro, así que uno intenta seguir a esos clubes y mandarles de vez en cuando un mensaje. No es una relación estrecha, pero sí de seguir en contacto con ellos para ver cómo les va.

Por último, ¿como preparador físico eres más de ordenador y tecnología, o de métodos convencionales?

Tengo una formación científica, y para algunos de los roles que desempeñas tienes que basarte en la evidencia. Cuando estás trabajando con gente que tiene esos salarios y ese perfil, hay que justificar todo lo que haces. Todo tiene que estar basado en evidencia. Pero bueno, al final lo que te da la experiencia y lo que realmente importa, desde mi punto de vista, es que formamos parte de un deporte que es eminentemente práctico. Es técnico y táctico. Lo que vale es lo que realizas en el campo. Claro que tienes que tener una base de conocimiento, y a la hora de implementarla hay gente que es muy analítica, muy dirigida y que trabaja de manera muy específica la preparación física. Dentro de nuestro grupo, tanto el otro preparador físico como yo trabajamos muy integrados con Manuel. Todo va acorde al modelo de juego del equipo y acorde a los jugadores que tenemos y a sus características, pero siempre queda una parte más fuera del campo que tiene que ser más analítica y científica. Es la que está más adaptada al jugador, y a características relacionadas con su historial lesional y con su momento; hay jugadores jóvenes con los que tienes que trabajar en su desarrollo y educarlos. Es decir, depende del momento y depende del jugador. Es un poco al estilo gallego... Depende de diferentes situaciones.

Félix con el Betis en el calentamiento previo a un partido

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