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Miércoles, 08 Abril 2020 18:11

BEATRIZ FERNÁNDEZ GIL - ESTADOS UNIDOS

Bióloga e investigadora en Clínica Mayo (Florida) con especialización en el estudio del metabolismo del cáncer en un modelo de glioblastoma

“Es complicado sobrellevar el distanciamiento de la familia en la pandemia, porque se genera una sensación de ansiedad que está ahí continuamente”

La pandemia del coronavirus ha alterado el ritmo y los hábitos de la investigadora viguesa Beatriz Fernández en pleno postdoctorado en el centro de Florida de la prestigiosa Clínica Mayo, que cuenta con sedes en varios estados del país. “Hemos reducido al mínimo el trabajo de laboratorio, aunque hay cosas que no se pueden cancelar, así que estamos tomando medidas de distanciamiento y reduciendo al mínimo el personal... Estamos teletrabajando en la medida de lo posible, aprovechando para analizar datos, leer artículos científicos y escribir nuevos proyectos”, relata. Su área de especialización es el estudio del metabolismo del cáncer en un modelo de glioblastoma, el cáncer de cerebro más común en adultos. En colaboración con la Universidad de Granada, en la que se doctoró tras licenciarse en Biología en la Universidad de Santiago, da continuidad en Clínica Mayo a las líneas científicas de su tesis y estudia los efectos de la melatonina como posible tratamiento en ese tipo de cáncer de muy elevada mortalidad: “Hemos visto que la melatonina puede reducir la malignidad de las células tumorales de glioblastoma afectando a cómo estas gestionan la producción energética”, explica. Beatriz Fernández describe que las autoridades de Florida decretaron el confinamiento de la población el pasado 3 de abril y destaca que los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos “han abierto líneas de financiación ilimitada para los proyectos más competitivos que investiguen el Covid-19”. Con todo, recuerda que la ciencia tiene sus tiempos y “no es tan sencillo cambiar de una línea de investigación a otra totalmente diferente, además de que el equipamiento y los niveles de seguridad son diferentes”. Formada en las universidades de Santiago, Granada, Alcalá y Bordeaux (Erasmus), la científica viguesa nos cuenta cómo logra mantener la producción investigadora en plena irrupción del coronavirus, y con la preocupación adicional del distanciamiento de su familia y amigos: “Es complicado, porque se genera una sensación de ansiedad que está ahí continuamente, pero aprendes a vivir con ella”.

Texto: Javier de Francisco ©

Published in América