África
TERESA ORJALES VIDAL - MOZAMBIQUE

Embajadora de España en Mozambique
“Queremos incentivar la llegada de empresas españolas al país; un referente es Pescamar, que da empleo a más de 500 personas en la ciudad de Beira”
Texto: Javier de Francisco ©
La diplomacia gallega ha ocupado y ocupa cargos de alta representatividad de España en el exterior. Un ejemplo actual es la coruñesa Teresa Orjales Vidal, embajadora española en Mozambique y Eswatini. Es licenciada en Derecho por la Universidad de Santiago y forma parte del cuerpo diplomático desde 1992. Ejerció como secretaria de embajada en Helsinki, consejera en la de Ankara y en la de la OTAN y embajadora de España en Estonia, etapas que alternó con otros nombramientos como los de vocal asesora en el Ministerio de Asuntos Exteriores, subdirectora de comunicación exterior, directora del gabinete del presidente del Congreso de los Diputados (entre 2011 y 2016) y vocal asesora en la Dirección General de Europa.
Teresa Orjales destaca el potencial de Mozambique en los sectores agrícola, pesquero, turístico y energético, y recuerda que dentro de la nueva `Estrategia África´, aprobada el año pasado, el Gobierno busca “estar más involucrados en todo el continente; la importancia del norte de África, de África occidental y del Sahel es indiscutible, pero también queremos estar en África Oriental y Austral”, subraya. Uno de los grandes objetivos de la Embajada es fomentar la llegada de empresas españolas al país, siguiendo la estela de compañías como la gallega Pescamar, que tiene allí una flota de 40 barcos de captura de langostino: “En este momento la mayoría de los capitanes de los barcos de Pescamar que faenan en Mozambique son mozambiqueños. Y más allá de los capitanes, da empleo a más de 500 personas en la ciudad de Beira, habiéndose convertido en un referente en este país”, elogia la embajadora gallega.
En el ámbito más personal, Teresa Orjales describe cómo ha sido la adaptación a su primer destino diplomático en el continente africano. Relata además que sus tres décadas como diplomática “son mis tres décadas de vida como madre. Mis hijos nacieron en Madrid, Helsinki y Ankara. Divertido experimentar las diferencias”. Por otra parte, rescata como momentos más singulares de su carrera el encuentro Clinton-Yeltsin en Helsinki en 1997; “ver negociar a Hillary Clinton”; y conversaciones con personajes de la talla de Akim Birdal, defensor de los Derechos Humanos preso político en Turquía; o su reciente comida con Graça Machel, primera ministra de Educación de Mozambique y viuda de Samora Machel y de Nelson Mandela.
Justamente esta semana usted cumple dos años como embajadora de España en Mozambique. ¿Está viendo cumplidas sus expectativas desde ese nombramiento, su primer destino en el continente africano?
Sí, me nombraron en noviembre y llegué a Mozambique el 30 de diciembre, un día curioso para incorporarte a un nuevo puesto. Y efectivamente, en unos días se cumplen dos años. Han pasado volando.
Mis expectativas eran altas. Después de haber desarrollado toda mi carrera (34 años) en el exterior en Europa (Helsinki, Ankara, Bruselas, Tallin), tenía muchas ganas de conocer una realidad diferente. África me atraía, pero Mozambique tenía tres elementos que lo hacían imbatible a la hora de decidir. En primer lugar, un vínculo (ex colonia) con Portugal, y hablar portugués, en segundo lugar, tener mar, en realidad tienen Océano y, en tercer lugar, contar con un huso horario que coincide casi todo el año con España, elemento fundamental para poder hablar con mi familia.
Siendo altas las expectativas, fueron superadas. Me gustó nada más llegar. El país tiene una belleza indiscutible, Maputo es una ciudad muy agradable para vivir, además de bonita, y la gente, el mozambiqueño es increíble. En Os Lusiadas, cuenta Camoes que cuando Vasco de Gama llega a Mozambique comentó que no sabía bien dónde estaba, adónde había llegado, pero que estaba “no país da boa gente”. Y es así.

Teresa Orjales Vidal durante su estancia en Estonia como embajadora de España
Aunque formar parte del cuerpo diplomático implica cambios drásticos y mucho poder de adaptación, ¿le resultó difícil pasar de ejercer la máxima representación española en Estonia a hacerlo en Mozambique?
No, no me costó nada. Al contrario. En Estonia ejercí por primera vez como Jefa de Misión. Tenía ya bastantes años de carrera (y de edad) y experiencia diplomática y, aprendí mucho. En Mozambique llevo a cabo el mismo trabajo. Ser diplomático es un oficio para el que te preparas, pero que como en todos, se aprende, trabajando. El cambio geográfico y climático si fue drástico, pero también estimulante. Para empezar, no fue un cambio tan directo. Después de Estonia estuve dos años en el Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid. Y fue desde Madrid desde donde llegué aquí. Y en cuanto al clima, aunque a mí el norte de Europa me chifla y, de hecho, he repetido, no cabe duda de que llegar a Mozambique después de vivir en el frío es un gran placer. Lo pienso todas las mañanas cuando me levanto. Supongo que, al revés, pasar del clima subtropical al septentrional, es mucho más difícil.
¿Aumenta la exigencia al tratarse de la Embajada de un país, Mozambique, considerado como estratégico para España, dentro de las relaciones bilaterales con Estados de África?
Mozambique es un país prioritario para la cooperación española. La relación bilateral España-Mozambique se inicia en 1977, basada en la cooperación. Es históricamente el país de África que cuenta con más cooperantes españoles. La relación política y de cooperación es muy sólida y de larga data. Ahora, además queremos incentivar la llegada de empresas españolas al país, incentivar la inversión.
El paradigma de cooperación tradicional ha ido evolucionando y ahora se pretende mayor sinergia público-privado. El sector privado es el que genera riqueza y, sobre todo, puestos de trabajo. Los niveles de desempleo de la juventud en Mozambique son terribles, sobre todo si tienes en cuenta que la edad media de los mozambiqueños (34 millones de personas) es de 17 años. Es un país jovencísimo y esos jóvenes necesitan empleo, necesitan ingresos, necesitan progreso.
La cooperación realiza una gran labor en aspectos tan importantes como la formación. No podemos permitir que las empresas que lleguen a Mozambique no puedan dar trabajo a los mozambiqueños porque no tienen formación. La idea es que la cooperación sirva para formarlos y contribuir de ese modo a ofrecer mano de obra a las empresas. Un ejemplo es Pescamar. Tienen 40 barcos de captura de langostino en la ciudad de Beira. Pescamar contribuye junto con la Embajada a la formación en la Escuela de Pesca de Matola (Maputo). En este momento la mayoría de los capitanes de los barcos de Pescamar que faenan en Mozambique son mozambiqueños. Pescamar, más allá de los capitanes, da empleo a más de 500 personas en la ciudad de Beira, habiéndose convertido en un referente en este país.

En Mozambique inaugurando las obras del Proyecto Piloto de Habitação Multifamiliar em Altura, en el barrio de Chamanculo C
¿Cuáles son los principales proyectos y/o programas en los que usted está trabajando actualmente?
Este año ha sido un año importante a nivel bilateral. A principios de enero tomó posesión un nuevo presidente de la República que formó un nuevo Gobierno. El nuevo presidente, más joven (es el primer presidente de la República que nació en un Mozambique independiente) tiene voluntad de cambio y de reformas, a pesar de resultar elegido en un proceso electoral un tanto controvertido. En el mes de julio, se celebró en Sevilla la Conferencia de Naciones Unidas para la Financiación del Desarrollo, una conferencia esencial en el nuevo paradigma de cooperación internacional que comentaba. El presidente de la República viajó a Sevilla y mantuvo un encuentro con SM el Rey y con el presidente del Gobierno. Unos encuentros que dieron muestra de la buena relación y de los que surgieron nuevas iniciativas. La más ambiciosa es la relativa a la oportunidad de celebrar en Mozambique un foro de negocios Mozambique-España que permitiría que empresarios españoles pudiesen acercarse a este país y conocer las oportunidades que ofrece. Mozambique tiene unos recursos naturales extraordinarios, entre otros petróleo y gas. Pero tiene también un gran potencial turístico. No hay más que mirar el mapa. Su costa se alinea con las islas Mauricio. No digo más.
Como miembro de la UE, España participa también en el Foro Global Gateway cuya segunda edición se celebrará el próximo junio de 2026. El objetivo es mostrar a las empresas europeas el potencial inversor de este país. En la última edición fueron muy pocas las empresas españolas que participaron, sobre todo comparando con el interés que Mozambique despierta en otros países. La llegada de empresas italianas está siendo abrumadora. Espero que el próximo año haya una mayor participación española.
En lo relativo a la cooperación, estamos cerrando el MAP, plan de acción para los próximos 4 años. El objetivo es que la relación de cooperación sea coherente con nuestros objetivos económicos y política. La cooperación española en Mozambique tiene entre sus objetivos (conformes a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas) la mejora del sistema sanitario, la educación, la protección del medio ambiente o la lucha contra la violencia de género, entre otros.

Durante su estancia en Estonia
En un país que perteneció a Portugal y que mantiene la lengua y cultura lusitana, ¿en su adaptación personal y en su trabajo le ayuda ser gallega?
Muchísimo. Mozambique tiene una gran impronta portuguesa. No solo es el portugués la lengua oficial. Aquí hay unos 33.000 portugueses y muchísimas empresas (sobre todo pequeña y mediana empresa) que pertenece a portugueses. Por ejemplo, muchos hoteles. Un gallego conoce bien Portugal y a los portugueses, lo que facilita muchísimo la interlocución con la gente de este país. Si hablas portugués, todavía más. Por eso, hablar gallego facilita la comunicación con todos, te permite profundizar a todos los niveles. Y evidentemente tenemos una facilidad natural para hablar portugués, lo que aquí se aprecia mucho. Te pongo un ejemplo: todos los embajadores de la UE hablan portugués; es verdad que uno es portugués y dos están casados con brasileñas, pero todos hablan portugués. Si llegan sin saber, estudian y aprenden. Pero habla portugués la embajadora de Estados Unidos, el embajador de Ucrania, la coordinadora de Naciones Unidas o el embajador de Japón, por poner algún ejemplo. Para muchos es un gran esfuerzo y mucho estudio. Para un gallego, no. A mí además es un idioma que me encanta.

¿El sector empresarial gallego tiene una destacada presencia en Mozambique? ¿Su economía, su modernización y su apertura exterior hacen que sea un buen destino para las empresas de Galicia?
En Mozambique destaca el potencial en el ámbito agrícola, pesquero, turístico, energético. Tiene gas y petróleo (la francesa TOTAL, la italiana ENI y la americana ExxonMobil han realizado grandes inversiones en el país), tiene minerales extraordinarios (titanio, grafito, hierro, cobre, níquel, oro, diamantes, turmalinas, esmeraldas o rubíes, por poner algún ejemplo). Mozambique cuenta con el segundo yacimiento de rubíes más importante del mundo. Como decía antes, el hecho de hablar una lengua tan semejante facilita muchísimo el ambiente de negocios. Pescamar es un ejemplo. De hecho, la mayoría de los empresarios españoles aquí son gallegos, la mayoría de Vigo, supongo que debido a la proximidad a Portugal.

España tiene vigentes en ese país numerosos acuerdos de cooperación, y en su mayoría de largo recorrido en áreas como la científica y técnica (el convenio básico data de 1980). ¿Están logrando buenos resultados esos acuerdos y convenios, ahora en plena era de la digitalización?
La Embajada de España en Mozambique se abrió en 1980. El país se había independizado de Portugal en 1975. En 1977 España lo reconoció estableciendo relaciones diplomáticas. Con tal ocasión se firmaron varios acuerdos, entre otros de cooperación en el ámbito científico y técnico. Desde entonces, Mozambique ha cambiado y España también. Los acuerdos de aquellos años siguen vigentes en su objetivo, pero el contenido en ocasiones ha quedado obsoleto. En este momento la Embajada cuenta, por poner un ejemplo, con presupuesto específico para cooperación técnico científica, algo que hasta hace muy poco no existía como concepto. La digitalización del país es fundamental y es de hecho uno de los objetivos prioritarios del nuevo Gobierno. La UE mantiene un programa de cooperación en el ámbito digital muy ambicioso. Al principio me preguntabas por los cambios. Yo vengo de Estonia, uno de los países más digitalizados del mundo (e-Estonia), lo que me ha ayudado mucho a entender la importancia de la digitalización. Fundamental por ejemplo para luchar contra el blanqueo de dinero y la corrupción. Y este país, por ejemplo, todavía no tiene censo.

En Mozambique
¿Detecta todavía mucho potencial de crecimiento y mejora en las relaciones bilaterales entre ambos países?
Mucho. España aprobó el año pasado la nueva Estrategia África. Es deseo del Gobierno que estemos más involucrados en el continente, en todo el continente. La importancia del norte de África, de África occidental y del Sahel es indiscutible, pero también queremos estar en África Oriental y Austral.
¿Es muy numerosa la colonia española de Mozambique? ¿Y la gallega en particular?
La colonia española es de aproximadamente 450 personas. Y si, muchos son gallegos. Lo más llamativo es que casi todos son cooperantes, esto es gente joven, dinámica, con ideas y deseo de ayudar.
En 2024 fue además nombrada embajadora de España en Eswatini (antigua Suazilandia). ¿Qué objetivos tiene en este país la Diplomacia Española?
Eswatini es un país diferente. Con un pasado colonial británico, habla inglés y tiene una estructura diferente. Para empezar, es la última monarquía absoluta de África. En Eswatini no tenemos cooperación al desarrollo porque es un país de renta media. Y el número de españoles se reduce a 3, la directora de un hotel muy bonito, un trabajador del hotel, y un piloto del Rey. Nada que ver con Mozambique. Dicho esto, al igual que con Mozambique, tenemos buenas relaciones bilaterales y mantenemos con carácter anual un diálogo estratégico Eswatini - Unión Europea.

Su trayectoria profesional incluye etapas en gabinetes ministeriales y, entre 2011 y 2016, ejerció como directora del gabinete del presidente del Congreso de los Diputados. ¿Se siente más cómoda dentro de la esfera política o en el cuerpo diplomático?
Yo nunca he sido política, siempre he sido diplomática. Mi paso por el Congreso de los Diputados como Jefe de Gabinete del presidente fue una de las mejores experiencias de mi vida, pero estaba ahí como diplomática, dedicándome a la labor institucional de la Presidencia del Congreso. El presidente del Congreso es la tercera autoridad del Estado y tiene una intensa agenda institucional dentro y fuera de España.
Galicia aporta y ha aportado en los últimos años varios embajadores de España. ¿Nuestra Comunidad es un buen foco de talento dentro de la Diplomacia Española?
Está mal que yo lo diga, pero creo que la llamada “galleguidad”, una mezcla de respeto, timidez o prudencia, sutileza o agudeza y buena educación, es muy parecido a lo que entiendo deben ser aptitudes de un buen diplomático. Y es un hecho que ha habido y hay magníficos diplomáticos gallegos. Yo aquí en Mozambique soy, de 13 embajadores de España que han pasado por aquí, la segunda embajadora de España mujer. Y la primera también era gallega. Y lo mejor es que había estudiado Derecho en Santiago conmigo.
En sus tres décadas como diplomática, ¿cuáles han sido para usted los momentos más especiales?
Son muchísimos. Mis tres décadas como diplomática son mis tres décadas de vida como madre. Mis hijos nacieron en Madrid, Helsinki y Ankara. Divertido experimentar las diferencias. Y mis padres se murieron cuando estaba en Estonia. Una invitación a un café cuando estás triste, es inolvidable, aunque sea a 15 bajo cero.
En el ámbito profesional, si tuviera que identificar algunos momentos, creo que diría el encuentro Clinton-Yeltsin en Helsinki en 1997 (ten en cuenta que yo ingresé en el año en el que se cae el muro de Berlín y se trataba de un encuentro muy significativo); ver negociar a Hillary Clinton; y muchas conversaciones con personajes tan relevantes como Akim Birdal, defensor de los Derechos Humanos preso político en Turquía, o la comida que acabo de tener con Graça Machel, primera ministra de Educación de Mozambique y viuda del padre de la Patria, Samora Machel, y de Nelson Mandela, premio Nobel de la paz. Pero sin duda, los que más me marcaron fueron el terremoto de Mármara (Turquía) en agosto de 1999, y la visita que hice hace unos meses a “Casa do Gaiato”, un proyecto multidisciplinar que ayuda a niños huérfanos de este país, dirigido, no te sorprendas, por una gallega. Ambas ocasiones me mostraron los niveles de bondad, solidaridad y generosidad de la gente ante la tragedia y la necesidad. Pero son muchos más. Vivir en un país durante años te proporciona un sinfín de momentos y ocasiones absolutamente indelebles a todos los niveles.
Usted nació en A Coruña y se licenció en Derecho en Santiago de Compostela. ¿Son las dos ciudades gallegas con las que tiene mayor relación?
Nací en La Coruña, hija de coruñés y compostelana (mi madre se calificaba así). Pero vivimos en Pontevedra y estudié en Santiago. Así las cosas, me siento de Pontevedra, donde viví hasta que terminé la carrera y a donde voy siempre en vacaciones. Pero me siento muy vinculada también a Santiago y a la Universidad. Mi abuelo era catedrático en una época en la que la Universidad de Santiago era la única. Todos nos conocíamos y conocíamos a los profesores de facultades que no eran la nuestra.

























