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MARIO OSORIO ÁLVAREZ - BARCELONA

Graduado en Química, especializado en Ciencia e Ingeniería de Materiales y técnico comercial de Flubetech

“En Cataluña se le da gran importancia a la colaboración universidad-empresa, lo que se traduce en más y mejores oportunidades laborales”

Texto: Javier de Francisco ©

Potenciar la colaboración universidad-empresa e impulsar la industria, la formación a medida, los centros tecnológicos y la innovación para atraer y retener talento son algunas de las recomendaciones que traslada el químico ourensano Mario Osorio desde su experiencia profesional en Barcelona.

Tras completar el grado en Química en la Universidad de Santiago y en University of Leicester, en el Reino Unido, apostó por especializarse en un centro formativo de referencia en su sector, IQS (Institut Químic de Sarrià), que imparte programas de grado y postgrado de la Universidad Ramón Llull muy conectados con la demanda y las necesidades reales del sector industrial. Optó por cursar durante dos años el Máster en Ciencia e Ingeniería de los Materiales y en Gestión de Empresas Industriales.

“En el momento en que decidí marcharme a Barcelona a continuar mi formación, mis expectativas sobre el mercado laboral gallego como recién graduado en Química eran casi nulas. Actualmente, como persona en contacto con la industria gallega y viéndolo con algo más de perspectiva y conocimiento, creo que la realidad, lejos de ser ideal, no es tan mala como me parecía entonces”, argumenta Mario Osorio.

En abril de 2021 se incorporó a la empresa Flubetech como técnico de ventas, para asesorar sobre productos de ingeniería de superficies a clientes de sectores tan variados como la automoción, aeronáutica, alimentación, energía, industria farmacéutica y biomedicina. Agenda los días de la semana con viajes por Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana y Madrid, y presta apoyo desde Barcelona a los compañeros que atienden a clientes de todo el país. A pesar de su formación académica “casi exclusivamente científica” y de su vocación inicial por la investigación, señala que “la labor comercial me aporta un ritmo que no me aportaba la investigación y se adapta un poco mejor a mi forma de ser”.

Mario Osorio considera que Galicia “en cierta medida” puede ofrecer oportunidades laborales para los jóvenes, pero “falta información, herramientas y canales de comunicación para que el talento gallego vea el potencial real de Galicia y decida quedarse y apostar por un futuro allí”.

Eres graduado en Química por la USC y has completado tu formación en Barcelona, en donde te has establecido profesionalmente. ¿Cataluña ofrece más oportunidades laborales que Galicia en tu sector?

Estudié el grado en química en la Universidad de Santiago de Compostela, cursando uno de los años en Inglaterra con una beca Erasmus. Una vez graduado, decidí especializarme en Ciencia e Ingeniería de Materiales y para ello me vine a Barcelona, donde me quedé a trabajar. A la hora de tomar la decisión de dónde cursar el máster, una de mis grandes inquietudes era poder enfocar mi carrera hacia el mundo industrial y no tanto hacia el académico (no me llamaba ni me llama por el momento la idea de hacer un doctorado después del máster) y tras evaluar mis opciones, pensé que cursar el máster en Barcelona me permitiría orientar mi carrera en esa dirección con mayor facilidad. En respuesta a la pregunta, a día de hoy trabajo en contacto directo con la industria, más específicamente con el sector metalúrgico, tanto de Galicia como de Cataluña, y he de decir que, aunque Cataluña es líder a nivel industrial (junto con Euskadi), Galicia también cuenta con una industria de gran calidad y más potente de lo que pueda parecer a priori para alguien ajeno al sector. Galicia tiene empresas y proyectos punteros a nivel estatal y europeo, y ofrece posibilidades laborales muy interesantes, sobre todo para personas con cierta experiencia. Creo que es una zona con un potencial muy alto que quizá no siempre se valora y que es necesario impulsar.

¿Y en el ámbito formativo, ahí el nivel es mayor?

No considero que el nivel de la formación sea mayor pero sí que creo, en base a mi experiencia, que el papel de las universidades está enfocado de una manera distinta. Creo que en Cataluña se le da gran importancia a la colaboración universidad-empresa, lo que se traduce en más y mejores oportunidades para que los estudiantes se inicien en el mundo laboral, ganen experiencia y desarrollen una carrera profesional. Se potencian los programas de prácticas, la realización de trabajos de fin de grado/fin de máster en empresas, las bolsas de trabajo, ferias de empleo, mesas redondas sobre mercado laboral… También son muchas las empresas que llevan a cabo programas de captación de talento en las universidades para encontrar los mejores candidatos para seguir formando e incorporar a sus equipos. Es cierto que creo que esto es más fácil de llevar a cabo en Cataluña que en Galicia, debido al tejido empresarial más desarrollado y la mayor necesidad de incorporar profesionales. De todas maneras, creo que es un punto muy mejorable por parte de las universidades gallegas, que deberían potenciar más este tipo de colaboraciones, además del aspecto puramente académico (importantísimo) que en mi opinión prima a día de hoy.

¿Percibes que el Grado en Química se valora más en otras Comunidades que en Galicia, en donde no está entre las titulaciones más demandadas?

Es una pregunta compleja. En primer lugar, considero que un perfil químico es de gran interés para gran número de empresas, ya que cuenta con un tipo de formación muy polivalente, tanto por el conocimiento científico-técnico transversal como por la manera de pensar que aporta una carrera de esta rama, que permite aprender y abordar gran número de campos ajenos a la química con bastante soltura. Creo que en ocasiones este no es del todo apreciado, incluso por parte de los propios jóvenes químicos, que no son realmente conscientes de su enorme valía, autolimitándose a la hora de desarrollar su carrera profesional. Desde mi punto de vista, una de las causas de que esto sea así viene dada por la falta de colaboración universidad-empresa que comentaba anteriormente y la falta de conexión de los estudiantes con el mercado laboral y del mercado laboral con los estudiantes. Me da la impresión de que las zonas con mayor presencia empresarial e industrial dan más valor al perfil químico que otras con menor fuerza en este aspecto. Puede ser que en Galicia no se valore del todo como en mi opinión debería. Por poner algunos ejemplos, además de los químicos de bata y probeta, de los que conozco unos cuantos, también conozco químicos trabajando en departamentos de logística, optimización de la producción, compras, patentes y documentación, departamentos técnicos, consultorías e incluso en empresas del sector financiero… Además de yo mismo, que en la actualidad me dedico a la labor comercial.

Mario Osorio en un patio cordobés

¿Cuál es el área de especialización de tu empresa, Flubetech, y en qué consiste tu trabajo y aportación?

En Flubetech nos especializamos en la ingeniería de superficies, más particularmente en los recubrimientos PVD y CVD. Estos recubrimientos aportan mayor rendimiento y eficiencia a piezas industriales sometidas a condiciones muy exigentes de desgaste y fricción. Básicamente, al aplicar estos recubrimientos se incrementa la vida útil de estas piezas y se disminuyen los costes derivados de mantenimiento o paradas de producción. Todo esto se traduce en un aumento de la competitividad de los procesos industriales. Para poder entenderlo mejor, un ejemplo sencillo sería el de una broca de taladro, que una vez recubierta multiplicaría el número de perforaciones que podría realizar antes de ser desechada. Sobre mi aportación, actualmente formo parte del departamento comercial y mi trabajo, a grandes rasgos, consiste en asesorar a los clientes sobre cómo estos recubrimientos pueden mejorar sus procesos.

¿La mayor parte de la actividad de Flubetech está orientada a la industria del automóvil?

Las piezas que recubrimos en Flubetech son muy diversas y tocan muchos ámbitos de la industria. Los recubrimientos que aplicamos están destinados principalmente a cuatro sectores: matricería de conformado y corte de metales, moldes de inyección tanto de plásticos como de aleaciones, herramientas de corte y sector biomédico. Es verdad que, debido al gran impacto de la industria automotriz en España, un gran número de nuestros clientes están relacionados directa o indirectamente con el sector del automóvil. De todas maneras, como digo, nuestros recubrimientos se utilizan en gran variedad de procesos, tocando muchas industrias, como la aeronáutica, alimentaria, farmacéutica, energética, biomédica… Incluso se han llegado a recubrir componentes de competición.

Antes de vincularte a Flubetech habías estado en el departamento de I+D de Henkel. ¿Te atrae más la investigación o también te gusta la parte más comercial del sector químico?

Aunque mi formación académica es casi exclusivamente científica y gustándome el campo de la investigación, creo que la labor comercial me aporta un ritmo que no me aportaba la investigación y se adapta un poco mejor a mi forma de ser. Mi día a día implica conocer y hablar con mucha gente, entender la problemática de sus procesos industriales, asesorarlos técnicamente para dar con la mejor solución y garantizar que esta solución funciona. Esto se traduce en una dinámica de trabajo muy movida, con nuevos retos y consultas a diario, mucho aprendizaje continuo, imprevistos que hay que resolver a contrarreloj para que el cliente no pare su producción… Es un ritmo bastante frenético y en ocasiones la presión es alta, pero es muy gratificante cuando se resuelve el problema del cliente con éxito. Cabe decir que siendo comercial no se deja atrás la parte técnica en absoluto, sino que es un factor imprescindible de cara a hablar con los clientes, evaluar sus necesidades y resolver todo tipo de cuestiones científico-técnicas que se plantean. De cualquier manera, para matar el gusanillo, ocasionalmente también me pongo la bata y me involucro en proyectos de I+D que llevamos a cabo en Flubetech.

¿Centras tu actividad en el mercado catalán o cubres también otras zonas de España, con visitas a clientes?

Principalmente, en lo que a visitas presenciales se refiere, me centro en las zonas de Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana y Madrid, aunque también doy apoyo desde Barcelona a los compañeros que trabajan en el resto de la Península.

Mario Osorio en un colegio de etiopia durante su reciente visita al país

¿Entre tus planes de futuro está vivir alguna etapa laboral y/o formativa en el extranjero o prefieres establecerte definitivamente en el área de Barcelona?

Desde mi corta etapa en Reino Unido, siempre he tenido ciertas inquietudes sobre explorar posibilidades en el extranjero, pero a día de hoy estoy más calmado en ese aspecto. Aunque desde luego no es algo que haya descartado ni a lo que me cierre, actualmente no se encuentra entre mis prioridades principales establecerme en un país extranjero. Si se presentase la ocasión, quién sabe… Sobre Barcelona, creo que es una ciudad impresionante, llena de vida y oportunidades tanto laborales como en lo que a ocio se refiere, pero también tiene ciertos contras típicos de las grandes ciudades, como son los precios de alquiler/vivienda, los desplazamientos del día a día y el tráfico. El futuro es incierto y las posibilidades infinitas, pero creo que llegado el momento la opción de volver a Galicia me llamará mucho.

La inflación, la demanda, los costes energéticos, la guerra de Ucrania e incluso la falta de materias primas también están provocando alteraciones en la industria química?

Desde luego, todos estos factores han provocado alteraciones de gran calibre en la industria. Hemos visto como algunas materias primas triplicaron su precio, ofertas con validez de 24 horas, dificultades de suministro e infinidad de problemas… Más específicamente, gran parte de las empresas relacionadas con la metalurgia nos hemos encontrado con grandes trabas este año por los problemas surgidos en el sector automovilístico, que es uno de los motores principales de nuestra rama en España. Además de la subida de costes, ralentización de la actividad industrial, etc., el automóvil viene sufriendo una falta de componentes (chips) muy grave desde principios de año, forzando a los grandes fabricantes a parar líneas de producción y provocando que muchas otras empresas, directa o indirectamente asociadas, vean muy reducida su carga de trabajo y sus ingresos. Otro problema bastante grave en el sector, relacionado con la subida del precio de la electricidad, viene dado por la naturaleza electrointensiva de ciertos procesos como los de producción de acero o aluminio. Lo que no solo implica una subida de precios de estos materiales para las empresas consumidoras sino que las empresas productoras se están enfrentando a costes elevadísimos que les obligan a parar la producción o incluso a cerrar sus plantas, con las graves consecuencias que eso implica en el sector.

¿Te consideras integrante de una generación de gallegos que ha tenido que forjar su carrera profesional en el exterior? ¿Por qué crees que Galicia no consigue retener talento joven?

Desde luego, en gran medida sí. Aunque emigrar en busca de un futuro mejor va casi ligado al ADN gallego. En el momento en que decidí marcharme a Barcelona a continuar mi formación, mis expectativas sobre el mercado laboral gallego como recién graduado en química eran casi nulas. Actualmente, como persona en contacto con la industria gallega y viéndolo con algo más de perspectiva y conocimiento, creo que la realidad, lejos de ser ideal, no es tan mala como me parecía entonces. Creo que Galicia, en cierta medida, sí puede ofrecer oportunidades para los jóvenes, pero falta información, herramientas y canales de comunicación para que el talento gallego vea el potencial real de Galicia y decida quedarse y apostar por un futuro allí. Por otro lado, para mejorar en este aspecto, creo que es muy necesario impulsar la industria, la formación a medida, los centros tecnológicos y la innovación, que permitan a Galicia contar con un tejido industrial competitivo y de vanguardia, que aporte gran valor añadido y no solo retenga talento sino que lo atraiga.

La metalurgia gallega aúna tradición y dimensión, por su peso sobre el PIB regional. ¿Cómo se ve desde Barcelona el papel del sector conservero de Galicia, de la automoción con el dinamismo de Stellantis Vigo y toda su red de proveedores, de la industria del aluminio...?

Desde luego se trata de tres de los pilares fundamentales de la industria gallega. Es verdad que vivimos tiempos turbulentos y la incertidumbre es grande, pero confío en que veamos crecimiento en los años venideros, aunque las expectativas sobre 2023 no son las mejores. Los problemas a los que se está enfrentando la conserva gallega están relacionados con la subida de los precio de los aceites, aluminio, energía… además de haber experimentado una bajada de consumo notable en el último año y medio. Destacar que estamos hablando de un sector que factura cerca de 2.000 millones de euros anuales, con grandes inversiones en innovación, automatización, digitalización y futuro, y que por supuesto genera miles de puestos de trabajo directa e indirectamente. Por otro lado, la fábrica de Stellantis es otro de los pilares de generación de empleo directo e indirecto en Galicia. A día de hoy sufren los problemas de suministro y subida de costes a los que se están enfrentando la mayoría de fabricantes en el sector del automóvil. También están peleando por una línea de alta tensión, de gran importancia para asegurar su producción y competir con el resto de fábricas de la UE, que por el momento no parece cerca de llegar. Personalmente, espero que se de luz verde a este proyecto para poder asegurar el futuro de la planta y la de todos los proveedores. Por último, el sector de la extrusión del aluminio en Galicia, que cuenta con varias empresas de referencia a nivel internacional, ha experimentado una trayectoria de crecimiento muy importante en las últimas décadas. Como comentaba anteriormente, la subida del aluminio y el parón de la producción de aluminio en Galicia por parte de la multinacional americana Alcoa, habrá provocado ciertos desajustes pero confío en que este crecimiento pueda continuar cuando la situación se estabilice un poco. En resumen, a pesar de que la coyuntura actual es bastante delicada, creo que la industria gallega y todos los profesionales que la componen están preparados para enfrentar los retos que se le presentan y para continuar creciendo y aportando valor en el futuro.

Ya en el terreno personal, con un ritmo laboral tan intenso en Barcelona y en los frecuentes viajes por otras Comunidades, ¿qué añoras más de Galicia? Te gusta participar en el Entroido, ¿siempre reservas unos días de vacaciones para regresar por esas fechas?

En general la gastronomía, más particularmente las filloas de sangre. Por suerte tengo localizadas un par de tiendas en Barcelona que importan productos de Galicia por si tengo algún capricho, aunque tristemente no tienen filloas. Normalmente, siempre reservo algunos días en verano y Navidad para visitar a familia y amigos y, efectivamente, otra fecha destacable para mí, por ser mi festividad favorita y para la que siempre reservo algún día para asistir, es el Entroido. También habitualmente, mis amigos que viven fuera intentan volver a Ourense por Entroido para celebrarlo todos juntos.

 

Entre tus aficiones está viajar. Acabas de regresar de un viaje a Etiopía. ¿Qué experiencias has vivido allí y que enseñanzas traes del país africano?

Desde más joven siempre me ha gustado visitar otros países y conocer otras culturas. Es verdad que, entre una cosa y otra, hacía algún tiempo que no viajaba. Mi último viaje fue a Etiopía, donde visité la capital Adís Abeba y la zona de Arba Minch en el sur, mucho más rural y donde pude visitar los poblados de la tribu Dorze. Cabe decir que, cuando fui en octubre, había varias regiones del norte del país a las que no se podía acceder ya que se estaba desarrollando una guerra civil que llevaba activa desde 2020. Por suerte, este mes de noviembre se ha firmado un preacuerdo de paz que ha puesto fin a la violencia y parece que el conflicto está en vías de resolución. Tanto el país como sus gentes me dejaron totalmente impresionado. Hay una gran diversidad étnica, paisajes maravillosos y gran cantidad de yacimientos arqueológicos. De hecho, Etiopia se considera el origen de los primeros yacimientos humanos. Es digno de mención el fósil de Lucy, expuesto en el Museo Nacional, de 3,2 millones de años y considerada la evidencia humana más antigua jamás encontrada. En resumen, una experiencia alucinante. En mi opinión, deberían promocionarse más y prepararse un poco mejor para el turismo, ya que creo que es un país un tanto desconocido y del que tenemos una imagen algo distorsionada, aunque con gran potencial y que desde luego merece la pena visitar.

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