América
INÉS SOTELO MÍGUEZ - ESTADOS UNIDOS

Jugadora de baloncesto en la liga universitaria de Estados Unidos y estudiante de Comunicaciones
“Ser la primera jugadora española en llegar al equipo de la Universidad de Stanford será otra motivación más para mí; sería un sueño entrar en el futuro en el draft de la WNBA”
Texto: Javier de Francisco ©
La jugadora ourensana Inés Sotelo Míguez está a punto de iniciar otro verano de vértigo. En el anterior logró con la Selección Española el bronce en el Mundial FIBA Sub-19 de la República Checa y el oro en el EuroBasket sub-20 de Portugal. Y en el de 2026 repetirá con España en el EuroBasket, esta vez en Lituania. Pero el verano de 2026 no le depara únicamente concentraciones con el equipo nacional y la disputa del Europeo. Cuando finalice su participación, la ala-pívot ourensana de 1.91 metros comenzará a hacer las maletas para iniciar una nueva aventura en el baloncesto universitario de Estados Unidos. La próxima temporada jugará en su equipo más deseado, Stanford Cardinal, en el que se convertirá en la primera española en defender la camiseta de la Universidad que ocupa el primer puesto en el ránking de todos los Campus del país. Después de su entrada en el Transfer Portal (la base de datos oficial de las ligas universitarias de Estados Unidos), Inés Sotelo recibió más de diez propuestas de equipos de la NCAA para que se decantara por ellos. Y Stanford fue el elegido, tras unas semanas de pleno ajetreo y de mucho estrés. Deja atrás su etapa inicial de dos años con las Michigan State Spartans. Inés Sotelo forma parte de una familia de deportistas de élite. Sus padres, el cántabro Julián Sotelo y la ourensana Marta Míguez fueron atletas olímpicos, en la disciplina de lanzamiento de jabalina. Su hermana Lucía también es jugadora de baloncesto de la NCAA, con Virginia Commonwealth University, y su hermano Martín pertenece a la cantera del Club Ourense Baloncesto (COB).

Acabas de vivir unas semanas muy intensas, al cambiar de equipo en la NCAA. ¿Cómo fue ese proceso de pasar de Michigan State a Stanford Cardinal?
Fue un mes (mayo) bastante complicado. Desde varias universidades del país me propusieron ir de visita y conocer nuevos equipos. Cuando cambias de equipo te metes en el Transfer Portal y ahí es en donde te contactan los equipos. Me escribieron desde bastantes lugares, me decían si quería ir a visitarlos y claro, era bastante agobiante. Pero al final creo que tomé la mejor decisión.
¿Cuántas universidades se interesaron en tu incorporación?
No sé realmente. Pero es algo que no sólo me ocurrió a mí. A cada jugadora que entra en el Transfer Portal le contactan desde un montón de equipos. En mi caso fueron más de diez.
¿Llegaste también a recibir alguna propuesta de Europa?
Sólo miré contactos de Estados Unidos. Me contactaron equipos de varios estados: de Washington, de Oregon, de Oklahoma...

¿Y en esas semanas visitaste alguna universidad más que la de Stanford?
Pues la verdad es que no. Comencé por Stanford y luego iba a ir a otros dos sitios, pero cuando vi Stanford ya me decidí. Me dije: ya me quedo aquí. Y no fui a visitar nada más.
¿Qué te gustó o qué te impresionó más?
Hace nada salió un ranking que sitúa a Stanford como el mejor Campus de América. Cuando estuve allí era todo precioso. Michigan State también lo es, pero claro, en invierno está todo nevado; no se puede estar en el exterior. Y el Campus de Stanford me pareció precioso, lleno de árboles, muy cercano al mar, con todos los deportes y pistas en el exterior... Los edificios y las aulas me gustaron mucho, había un montón de gente fuera todo el día...

Es además un gran cambio geográfico: de Michigan a California...
A mí me encanta California. De hecho cada vez que viajábamos allí porque teníamos partido o torneo, me quedaba impresionada... Era muy duro ir a California y luego tener que regresar a -20 grados. Siempre me pareció un lugar precioso y lo único malo es que está a nueve horas de diferencia horaria con España, en vez de seis. Y eso complica bastante poder comunicarme con mi familia.
Y también cambias de división en la liga universitaria de Estados Unidos...
Sí, exacto. Paso a jugar en la NCAA Division 1; es otra conferencia distinta a la de Michigan State. En la Division en la que estaba antes siempre se dice que es muy física. En la que juega Stanford tiene también muy buenos equipos, como Oregon Ducks, Louisville... Hay muchos equipos de buen nivel.

¿Tu objetivo es jugar algún día en la la NBA femenina, en la WNBA?
En el primer año me vine a Estados Unidos sin grandes expectativas, para ver cómo era y ver si me gustaba. Pero a medida que se va acercando mi cuarto año en la universidad, que será el último (en el curso 2027-2028), aunque hablan de sacar un quinto año, sí que veo como más factible la posibilidad de entrar en el futuro en el draft. Obviamente sería un sueño, y si no ocurre, siempre hay más oportunidades y regresaría a Europa a jugar.
¿A nivel académico no cambiará nada para ti en Stanford? ¿Continúas cursando la misma carrera universitaria que en Michigan?
Voy a seguir estudiando Comunicaciones, lo que pasa es que el grado es diferente. Cuando te transfieres a otra universidad hay bastantes créditos que no se traspasan de una universidad a otra. Como los estudios tienen diferentes programas, necesitaré completar nuevos créditos y, claro, eso implica más horas de clases.

Y antes de establecerte en California, ¿cómo se presenta este verano para ti?
Vuelvo a tener competición con España, el Europeo U20, en Lituania. De hecho ya he tenido la primera convocatoria, corta, de cuatro días, en Azuqueca de Henares. Ahora estaremos casi diez días en casa y luego tenemos la convocatoria larga, que comenzará el 9 de junio y en la que si no hay descartes tenemos que estar todo el mes seguido, hasta que se inicie el europeo en los primeros días de julio (España debutará en el EuroBasket U20 Women el 4 de julio frente a Israel).
¿Tu posición en la cancha es de ala-pívot?
Juego de exterior-interior, soy alero o ala-pívot. Juego de 3-4. Pero bueno, no me gusta meterme en una caja (risas). Soy lo que necesite el equipo.

A Michigan fuiste por el estilo de juego, físico y de contacto. ¿En Stanford será similar lo que se te pida?
Sí, también va a ser un juego bastante físico. Les gusta mucho el juego rápido, las jugadoras que puedan correr la pista, que sean versátiles, que defiendan, que ataquen, que hagan de todo. Me dijeron que yo encajaba bastante y por eso me quisieron llevar. Es que tuvieron una jugadora, Cameron Brink, que ahora está en la WNBA y es así, súper versátil, muy grande y hace de todo. Durante mi visita a Stanford me pusieron vídeos suyos y me decían que así es como me ven en el equipo. Claro, yo estaba muy agradecida por la comparación, porque es una jugadora muy destacada.
Además te conviertes en la primera jugadora española en llegar a Stanford Cardinal...
Sí, creo que sí. Allí me dijeron que soy la primera jugadora española en llegar a Stanford. Eso será otra motivación más para mí.

En tu último año en Michigan, ¿qué tal fue la temporada?
Entramos en el torneo March Madness (competición anual entre los equipos universitarios del país que se disputa mediante el sistema de eliminación directa); ganamos en primera ronda y perdimos en la segunda contra Oklahoma. Nos fue bien la temporada; en nuestra Conferencia conseguimos el objetivo, que era entrar en el March Madness y estuvimos rankeadas todo el año en el top 25 de América.
¿Y a nivel personal también fue un buen año para ti, a pesar de estar lesionada al inicio de la temporada?
Bueno, después de jugar todo el verano anterior (Inés encadenó con la Selección Española la disputa del Mundial U19 FIBA con la del Europeo U20) tuve una fractura por estrés en el pie. De hecho me la vieron cuando regresé a Michigan. Un día me dolía un poco, se lo comenté allí y me dijeron que iban a hacer una radiografía para descartar cualquier lesión. Resultó que tenía una fisura (en el quinto metatarsiano), así que me perdí los primeros partidos de la temporada, pero llegué para los de la Conferencia.

E incluso necesitaste una operación...
Sí, tuvieron que operarme para colocarme un tornillo.
Tus padres fueron atletas olímpicos y los tres hijos sois destacados deportistas. ¿Tanto pesa la genética?
La genética obviamente se nota, está ahí y es muy importante. Pero también lo es cómo te apoyan y enseñan durante la etapa en la que estás practicando deporte. Como mis padres ya lo han vivido, te entienden y saben cómo ayudarte. Esto es más importante que la genética y que cualquier otro factor.
Antes de dar el salto a Estados Unidos llegaste a debutar en Primera Femenina en España (Liga Femenina Endesa) con el Ensino de Lugo. ¿Cómo fue aquella experiencia?
Sí, estuve un mes con el primer equipo del Ensino. Era la más joven de la plantilla, con 16 años, y no jugué mucho. Al principio, en pretemporada, jugué más, pero después cursando Segundo de Bachillerato y al empezar la competición fuerte resultó más difícil para mí.

¿Cómo es posible que el baloncesto femenino de Ourense tenga cuatro grandes referentes como Raquel Carrera, Paula Ginzo, tu hermana y tú?
Sí, la verdad es que quién lo diría, pero ahí estamos las cuatro. Porque luego, en Ourense, tampoco ves tantos equipos de baloncesto femenino... Sin embargo están saliendo muy buenas jugadoras.
¿Fue muy comentado en Estados Unidos el fichaje de Raquel Carrera por New York Liberty?
En Estados Unidos no se sigue tanto como aquí, y también son mucho de los suyos, de sus jugadoras. Normalmente siguen mucho más a los deportistas de América que a los que venimos de fuera. Pero bueno, la incorporación de Raquel sí que se conoce; a mí me escribió mucha gente de España. En la zona en la que estaba yo seguramente no fue una noticia muy comentada, pero sí en donde va a jugar Raquel.
Que una jugadora gallega logre entrar en la Woman NBA, ¿os puede abrir puertas a otras deportistas como tú?
Seguro, siempre abre un poco la puerta y da a conocer a otras jugadoras.
¿En qué fecha tienes que incorporarte al equipo Stanford?
No me han dicho todavía en qué fecha tengo que volver, pero imagino que me dejarán una semana y media o dos cuando termine el Europeo, y luego ya tendré que irme para Stanford, calculo que a finales de julio o principios de agosto.

A lo largo del año, ¿regresas varias veces a Galicia?
No, ni siquiera en Navidades. En la temporada pasada no viene en todo el año, sólo ahora en verano.
Y ver a toda la familia, ¿se complica mucho al tener que repartir el tiempo entre Ourense y Cantabria?
Sí, eso es un poco complicado. El verano pasado logramos ir a Cantabria, que ya hacía mucho que no íbamos; estuvimos en Santoña con toda la familia y fue muy bonito, porque hacía muchísimo que no los veíamos. A la familia de Louredo, en Cortegada, los vemos más a menudo, digamos, al estar más cerca. En el tiempo que llevo aquí estos días ya visité dos o tres veces a mi abuela.
¿Tu familia sigue las retransmisiones de tu equipo?
Sí, hay canales. Yo sé que mi padre no se pierde ningún partido. Está muy pendiente y siempre me escribe después de los partidos. Intenta ver todos y, cuando juego con la Selección de España, sí que los ven todos en mi familia. Y también en la NCAA, cuando les parece que tengo algún partido destacado suelen verlo. Tienen que pagar, así que entiendo que es más difícil seguirme. Mi padre siempre les pasa links y entran para seguirme.
A tu padre le costará muchas ojeras seguirte la próxima temporada...
Ya te digo, sí (risas). Al estar a nueve horas de diferencia horaria le costará más.
Ya hemos entrevistado hace unos meses a tu hermana Lucía, ahora a ti; ya sólo nos queda tu hermano Martín, que juega en la base del Club Ourense Baloncesto (COB). ¿Le ves también un buen futuro?
Sí, por supuesto, le veo un buen futuro. Sigue en el COB y la próxima temporada ya se verá. Acaba de cursar segundo de Bachillerato y es un año difícil, pero ya lo ha pasado. Él tiene pensado ir también a Estados Unidos, si le surge la oportunidad, y si no intentará encontrar algún equipo aquí, en España.
Por último, Inés, ¿quiénes son tus referentes en el básket femenino y masculino?
De baloncesto femenino diría que Raquel Carrera y Alba Torrens. La verdad es que me encantan las dos y son mis referentes, en el sentido de decir que me gustaría jugar como ellas, como una mezcla de las características de las dos, pero claro, eso es mucho pedir. También me gusta Cameron Brink, a quien cité antes; es una gran jugadora. Y de baloncesto masculino no lo veo mucho, así que diré Pau Gasol por decir algo.

























