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EDUARDO PAHINO TORRES - REPÚBLICA DOMINICANA

Empresario del sector textil y ex presidente del Consejo de Residentes Españoles (CRE) en la República Dominicana y de la Asociación de Empresarios Gallegos

“Lo que propugnamos siempre en nuestra candidatura al CRE es la firma de un convenio bilateral en materia de residencia y divorcios entre España y República Dominicana”

Texto: Javier de Francisco ©

Eduardo Pahino, vigués de las Traviesas, empresario y apasionado del voluntariado y del trabajo social, cumple 40 años en la emigración. Han pasado cuatro décadas desde que cambió un futuro laboral que estaba encaminado a encauzarse en la pujante industria del área de Vigo y en la defensa de los derechos de los trabajadores por una aventura en el Caribe llena de incógnitas y de incertidumbre. “Empecé vendiendo a pie todo tipo de cosas por la calle, hasta llegar a tener 13 representaciones y después montar mi propio negocio. Pero me costó trabajo, porque yo no vengo de cero; yo vengo del subsuelo”, relata desde su posición actual de mayorista del sector textil en la República Dominicana. El próximo 10 de mayo dejará de nuevo constancia de su compromiso social en las elecciones a la presidencia del Consejo de Residentes Españoles (CRE), cargo que -de resultar elegido- asumiría por tercera vez. Aunque el proceso también es incierto. De cuatro candidaturas posibles se ha pasado a solo una, la que encabeza Eduardo Pahino (Españoles en el Mundo), por lo que la ley electoral exige que para la designación sea necesaria la participación de al menos el 7% del censo (CERA), formado por unos 26.000 españoles residentes en el país. “Llegar al 7% (más de 1.800 votantes) se puede, pero es muy difícil. De todas maneras, nosotros vamos a ir a las elecciones porque es una cuestión de educación democrática”, reflexiona Eduardo Pahino. Y su interpretación es todavía más profunda: “Estoy especulando e interpretando, pero posiblemente las otras candidaturas no estaban preparadas y lo que pretenden es hacerlo para una segunda convocatoria. En mi opinión, eso es sumamente antidemocrático”.

Pahino Torres impulsó y presidió la Asociación de Empresarios Gallegos de República Dominicana (AEGARD), integrada actualmente en el recuperado Centro Gallego O Noso Lar. Es miembro de la Enxebre Orde da Vieira, “de lo cual me siento muy orgulloso”, destaca antes de iniciar esta entrevista.

Usted opta de nuevo a la presidencia del CRE de República Dominicana. ¿Sería su segundo mandato?

Estoy en el CRE desde 1997. Fui presidente en dos periodos, durante unos diez años, del 2011 al 2021. El Consejo de Residentes es un órgano colegiado, es decir, que se elige por sufragio universal, bajo reglamento oficial y ley electoral española. Entre los siete consejeros electores, de ahí se elige el presidente y éste designa al secretario. Llevo de forma ininterrumpida casi 30 años en el CRE de la República Dominicana. De hecho, en 2001, nuestra candidatura ganó las elecciones, pero por la ley D´Hondt me pasó lo mismo que a Feijóo en España; se unieron dos perdedores y me sacaron de la presidencia.

El número de miembros de los CRE depende del tamaño de la comunidad española residente en cada país. ¿Cuáles son las cifras actuales de españoles en República Dominicana?

El Padrón de Españoles Residentes en el Exterior (PERE) está en los 35.000 aproximadamente y el CERA (Censo de Españoles Residentes Ausentes), que son los que votan, está en 26.000.

Y es un destino de la emigración que continúa creciendo...

Sí, todos los censos crecen, entre otros motivos por la Ley de Memoria Democrática, que permite acceder a la nacionalidad a muchos descendientes de españoles y ahí se refleja el crecimiento de los gallegos. Esto es así porque la emigración española en América Latina siempre fue gallega; el mayor número de emigrantes españoles procede de Galicia.

De asumir una nueva presidencia del Consejo, ¿qué mejoras le gustaría conseguir en la atención consular a los ciudadanos?

Para empezar, la atención consular está desbordada. El edificio ya no es funcional para atender la demanda que necesita la población española y la dominicana. Existe mucho flujo por el tema de los visados. En la mayoría de los países de América no se piden visados para acceder a la UE, pero aquí sí, y eso unido a la Ley de Memoria Democrática, a los trámites de Registro Civil, a la renovación de pasaportes y demás trámites, deriva en un consulado que está muy desbordado. Y también muy deteriorado desde el punto de vista de planta física.

¿La falta de personal es otra carencia?

Hay poco personal, que hace una labor encomiable, pero que está desbordado de trabajo y mal pagado.

Usted lleva años reivindicando que España deje de exigir visado turístico a los dominicanos. ¿Ha logrado algún avance?

No, no hay avances. La República Dominicana supera en PIB y renta per cápita a muchos países de América Latina que no necesitan visado, pero no se avanza en ese tema. Yo no tengo capacidad para decir los motivos. Antiguamente se decía que los pasaportes dominicanos no eran biométricos, cuando creo que ya lo son... Es un tema que se escapa a mi conocimiento, el de las relaciones del espacio schengen con la República Dominicana. Sí que es cierto que aquí hay una gran clase media a la que se le exigen los visados de turismo y eso obstaculiza muchísimo. Aparte que yo creo que el Consulado no usa bien la informática; por ejemplo, restringe mucho los visados a personas que han ido a España muchísimas veces. Todo el mundo está comprometido en la lucha contra la emigración ilegal, pero una cosa es eso y otra poner trabas a todo el mundo. A un ejecutivo de una empresa española no se le puede dar el visado por 15 días. Eso ralentiza el comercio y el flujo bilateral entre España, Galicia y la República Dominicana. Además, ilegal se puede quedar una persona con un solo día de visado, con 24 horas. Yo tengo el ejemplo cercano de que a mi cardiólogo, que es una eminencia, y que va a España varias veces todos los años a congresos, le dan un visado por un año. Esto sobrecarga el consulado. Si se usara la informática, al ver que es una persona solvente y que hace este tipo de viajes profesionales con frecuencia, habría que darle un visado por el máximo que permite la ley. Él no va a quedarse en España a fregar escaleras o a trabajar en hostelería.

Y para los gallegos residentes en la República Dominicana, ¿que le gustaría mejorar?

Los gallegos, como todo ciudadano español, están inmersos en la misma ralentización de los procesos. Tenemos muchos problemas en materia de pensiones, de asistencia sanitaria, de residencia... Lo de la residencia dominicana es un dolor de cabeza, porque no existe ningún tipo de reciprocidad entre los requisitos que se le piden a un dominicano en España y los que se le piden a un español aquí. La residencia aquí es un dolor de muelas; piden muchísimo dinero. Por ejemplo, si un trámite en España cuesta 20 euros, en este país nos cobran 300. Toda la tramitación es sumamente cara. Hay que renovar cada 5 años, luego hay una residencia permanente por cuatro, luego una indefinida, que en realidad no lo es, porque hay que pagar un montón de dinero... Nosotros lo que propugnamos siempre es la firma de un convenio bilateral en materia de residencia, que sea recíproca, así como lo hay (convenio) en materia de pensiones o de doble imposición societaria. Por lo tanto también debería de haberlo para la residencia. Al igual que tendría que haber un convenio para los divorcios, que son otro dolor de muelas. El que se divorcia aquí, a veces desconoce que tiene que divorciarse igualmente en España, con la consiguiente necesidad de visados. Esa también es una fuente incesante de problemas y de conflictos. Entiendo que si se firman convenios bilaterales en pensiones o en sociedades, también se puede hacer en materia de divorcios, para que éstos sirvan en ambos países.

Por su larga experiencia en el CRE, ¿los consulados generales suelen ser receptivos a sus demandas? ¿Existe fluidez en el trato?

Bueno, yo he conocido a muchos cónsules, y con unos ha ido mejor y con otros peor. Hay consulados que ven el CRE como un elemento de apoyo, de ayuda con la comunidad, y hay otros cónsules que lo ven como un dolor de muelas, porque no les gustaría tener un CRE que cuando se hacen las cosas mal, lo diga. Todos los funcionarios cumplen con la ley, pero siempre hay distintos tipos de funcionarios. Yo he visto funcionarios que cumpliendo con la ley intentan favorecer y ser resolutivos con el ciudadano y he visto funcionarios que también cumpliendo la ley lo que hacen es poner obstáculos y dificultades a la solución de los problemas.

¿Cuántas candidaturas van a competir por la presidencia del Consejo de Residentes Españoles en República Dominicana?

Había cuatro, pero en este momento ya sólo queda una, la nuestra, la de Españoles en el Mundo. Una de las planchas no reunió los requisitos y no pudo presentarse, y las otras dos se han retirado sin ningún tipo de explicación. El consulado emitió un comunicado diciendo que dos candidaturas se han retirado, por lo que nos han dejado solos en el proceso. Y nosotros no nos vamos a retirar; vamos a ir el 10 de mayo a votar y a hacer un llamamiento a la población para constituir un CRE. ¿Y los motivos de esas retiradas? Pues no los han explicado...

Pero la existencia de una sola candidatura no les asegura la elección...

No, porque los CRE tienen un reglamento que es muy curioso. Si se presentan dos candidaturas, aunque vayan a votar 20 personas, el CRE ya se constituye. Sin embargo, si hay una sola candidatura y sacamos 1.700 votos, no se constituye. Hay que sacar el 7% del censo. Entonces, la retirada de esas dos candidaturas es para forzar que no haya CRE. Estoy especulando e interpretando, pero posiblemente no estaban preparadas y lo que pretenden es hacerlo para una segunda convocatoria. En mi opinión, eso es sumamente antidemocrático. Había una candidatura que no conozco lo suficiente y otra de gente preparada, formada por jóvenes de familias muy acreditadas en el país; realmente no entiendo por qué se han retirado, ya que a unas elecciones se va a ganar o a perder. Lo que hay que hacer es el trabajo con la comunidad; no es llegar un día, presentarte y ganar las elecciones. Tiene que haber un trabajo previo. Y pienso que eso es lo que ha pasado, que esas candidaturas no estaban preparadas y que decidieron romper la baraja antes que competir.

¿Ve imposible que participe ese mínimo del 7% de electores?

Es muy difícil. Las elecciones a los CRE no son muy conocidas. Y hasta los propios CRE son bastante deconocidos entre la sociedad. Es como si aquí un empresario vendiera un solo producto, pero además únicamente para los españoles, en medio de 11,5 millones de dominicanos. Con esto quiero decir que el mensaje es muy difícil. En segundo lugar es un órgano consultivo, sin presupuesto. Llegar al 7% se puede, pero es muy difícil. De todas maneras, nosotros vamos a ir a las elecciones porque es una cuestión de educación democrática. Es decir, si el Gobierno de España convoca el 15 de enero unas elecciones cuyo plazo de presentación es hasta el 15 de marzo, hay dos meses para recoger los avales y para prepararse. No puede ser que quieras tronchar el proceso. Ya no se trata de conseguirlo o no; es un tema educacional. Despues de lanzar una campaña, ¿qué le digo yo a mi electorado? ¿Qué nos vamos a retirar, para ir de nuevo dentro de seis meses? No parece que sea muy decente ni muy democrático. Si quieres representar a una comunidad tienes que ir a las elecciones; yo he ido a varias, y unas las he ganado y otras las he perdido. Pero es un error percibirlo así; nadie gana ni nadie pierde, porque a fin de cuentas es un CRE, en el que estableces vínculos y en el que unes a la comunidad.

Usted también presidió la Asociación de Empresarios Gallegos en la República Dominicana (AEGARD). ¿Este lobby empresarial sigue activo?

Hemos integrado la AEGARD dentro del centro gallego. Es muy difícil en una ciudad como Santo Domingo, de más de 4 millones de habitantes, no se sabe cuántos..., con un tráfico infernal y con distancias muy grandes, tener dos asociaciones pequeñas, la de los empresarios y la del centro gallego, cuando además es un trabajo de voluntariado básicamente. Entonces, lo que hicimos fue integrar la Asociación de Empresarios Gallegos dentro del Centro Gallego O Noso Lar, como una rama más, como las que tiene culturales, sociales... Yo estoy muy vinculado al movimiento empresarial en el exterior; tengo una vinculación muy especial con Aegama y con mi amigo Julio Lage, que es una persona extraordinaria, y asisto siempre a los eventos y al encuentro empresarial anual. Estamos aquí a la orden del empresariado gallego, de las Cámaras de Comercio, del Igape, con el que siempre he mantenido relaciones extraordinarias y con el que siempre hemos firmado un convenio. Ellos saben que estamos a la orden de todo gallego, de todo empresario que venga a la República Dominicana y que necesite una ayuda, un consejo o una opinión.

Y además, ahora mismo varios empresarios están tirando del centro O Noso Lar, para reimpulsarlo...

Están tirando varios empresarios y sobre todo los socios. La composición social de las comunidades gallegas y españolas en la República Dominicana suele ser empresarial. Si quieres emigrar para trabajar de camarero tienes que ir a Londres, no puedes venir aquí. En este país lo habitual es que seas funcionario internacional, consultor o si no autónomo y empresario. El Centro Gallego O Noso Lar tiene sus socios, una directiva muy competente en la que todos son empresarios y lo que se trata es de mantener una llama viva de Galicia en la República Dominicana, siendo posibilistas. Todos sabemos que hoy en día los centros gallegos en América pasan por dificultades, porque ya no estamos en 1890 y ya no son el sitio para encontrarse, para buscar trabajo o para ejercer la solidaridad entre gallegos. Hoy en día el ocio ya está muy repartido, no hace falta tener instalaciones. Hay que ser posibilista y mantener la comunidad gallega cohesionada, en lo que se pueda hacer. En esa labor de apoyo y de unión cabe destacar la extraordinaria función que realiza la Xunta de Galicia, con sus programas de Retorno, Reencontros, BEME (Bolsas Excelencia Mocidade Exterior) y sus políticas sociales de apoyo a la comunidad gallega, que son un ejemplo para toda España y que deberían de copiar las demás autonomías y el Gobierno español. Es digna de mención la extraordinaria labor que realiza el Gobierno gallego. 

Su historia personal en la emigración es de arrebato y de adaptación incesante. ¿Llegó a arrepentirse de cambiar un futuro laboral en la industria de Vigo por emigrar, casi a ciegas, a la República Dominicana a una edad muy temprana?

La República Dominicana es un país maravilloso; lo que hay que hacer es adaptarse. Es un país acogedor, el dominicano es muy amable y bueno, y aquí se nos quiere. Los españoles están muy bien vistos en la sociedad. El comercio es español, al igual que los supermercados, las ferreterías... Hay una presencia social y cultural española muy importante, incluida la universidad, con rectores españoles. Con tanta influencia, el dominicano se siente muy español. Es muy fácil compenetrarse. Yo siempre he tenido una trayectoria de trabajo social, que me gusta en todos sus ámbitos, incluido el empresarial y el político. Me gusta servir. Volviendo al tema de los CRE, lo que cuenta es tener vocación de servicio. Y después cada uno debe desempeñarse en lo que aquí se dice buscarse el moro, es decir, el sustento de todos los días.

¿Su actividad empresarial está vinculada al sector textil?

Sí, me dedico a la importación y distribución de productos textiles.

¿Siempre ha estado en ese sector?

Siempre he estado en la actividad comercial, pero no como empresario. Empecé vendiendo a pie todo tipo de cosas por la calle, hasta llegar a tener 13 representaciones y después montar mi propio negocio. Pero me costó trabajo, porque yo no vengo de cero; yo vengo del subsuelo. Así que fueron años duros, pero muy interesantes, para aprender. Es mejor venir sin nada, porque eso te permite conocer el país y aprender la cultura popular. Hay mucho inversionista que viene con dinero, no hace caso a lo que se le dice y lo pierde, porque todos los países tienen sus características. Yo monté mi negocio y me ha ido bien, sin ser un emigrante de finales del siglo XIX que venía con la obsesión de hacerse rico. Me ha ido bien, he criado a mis hijos, he pagado sus estudios universitarios, vivo cómodo y sin muchas más pretensiones.

¿Tiene también comercios de venta al público?

No, soy mayorista. Importo mercancía, la almaceno y la distribuyo. No tengo venta al por menor. Tampoco soy fabricante; importo de fábricas de El Salvador, de la India, a veces de España, de Portugal... Y luego distribuyo al comercio y toco muchos palos, incluido el de la publicidad, en toallas publicitarias.

¿Cree que debería haber más conexión entre los empresarios de Galicia y los de República Dominicana. ¿Invitaría en este momento a inversores gallegos a establecerse en el país?

Sí, por supuesto que sí. Aquí hay mucho campo para la inversión extranjera, como en el sector de la construcción, energías renovables, consultorías... Lo que siempre aconsejo es que vengan, que observen, que estén un tiempo y que inviertan. Aquí siempre van a tener una mano amiga que les va a aconsejar y a orientar. Y claro, nunca hay negocio sin riesgo, evidentemente. Pero con un brazo amigo y con gente que está sobre el terreno, gallegos que trabajan aquí, aumentan las facilidades para establecerse. Las instituciones suelen ser excesivamente burocráticas, y a veces hay que ver la realidad en números y con el corazón.

Eduardo Pahino con uno de sus nietos, en Vigo

Después de 40 años en la isla, ¿los viajes a Galicia siguen estando en su agenda?

Soy vigués, del barrio de las Traviesas, y sigo regresando a Galicia, como he venido haciendo en estos 40 años que llevo fuera. He ido por mis propias actividades, tanto comerciales como sociales y políticas, y también por mantener mi familia y mi red de contactos y de amistades en Galicia. Pero también soy un fabricante de nuevos amigos, porque creo mucho en la relación social directa.

Como buen vigués, ¿será seguidor del Real Club Celta?

Soy celtista, lo sigo y veo prácticamente todos los partidos, incluida la reciente derrota con el Villareal. Llevamos unas semanas complicadas, aunque ya sabemos que ser celtista es sufrir. A veces sacamos fuerzas y ganamos partidos que son impensables y otras lo tenemos chupado y fallamos. Y también es cuestión de presupuesto, claro, y de corazón. Ahora en el centro gallego estamos locos con que ascienda el Deportivo. Animo mucho a los del Depor, porque estamos locos ya para juntarnos a vivir los derbis. A ver si este año es el del ascenso, ojalá.

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