América
LUIS EMILIO GONZÁLEZ RODRÍGUEZ - URUGUAY

Empresario del sector de la hostelería y segunda generación del grupo familiar Portela, propietario de los restaurantes El Palenque y de los hoteles Don Boutique (Montevideo) y Don Majestic (Punta del Este)
“Cuando Julio Iglesias viene a Punta del Este siempre nos visita; incluso se llevaba de nuestro restaurante de Montevideo el catering para su avión privado”
Texto: Javier de Francisco ©
La gerencia de los reconocidos asadores El Palenque (Montevideo y Punta del Este) y de los hoteles Don Boutique, en el icónico Mercado del Puerto de la capital uruguaya, y Don Majestic, en plena avenida Roosevelt de la ciudad balneario, al lado de la playa, ocupan el día a día de Luis Emilio González. Es hijo del iniciador de la saga Portela en Uruguay, el empresario y emprendedor tomiñés Luis Emilio González Portela, y comparte la propiedad del grupo familiar con sus hermanas Beatriz y Mariela. La fusión de parrilla, cocina tradicional criolla y gastronomía gallega heredada de su madre, la ourensana María Dolores “Lola” Rodríguez (originaria de Sabadelle, Pereiro de Aguiar), son la clave de las seis décadas de éxito de El Palenque y del futuro prometedor que le aguarda con la incorporación de la tercera generación. Luis Emilio González Rodríguez recuerda los años de esfuerzo de su padre para ver cumplido el sueño de la apertura de un hotel distintivo en Punta del Este, con diseño en forma de elipse cóncava, con inspiración en la cultura feng shui y con materiales de obra suministrados desde su Galicia natal: “Mi padre falleció en pandemia, pero estuvo durante toda la obra y lo trabajó la primera y la segunda temporada. Esa fue la alegría; que él vio funcionar el hotel”.
Además, el empresario de origen gallego revela que el grupo familiar tiene en mente el proyecto de abrir un local en el departamento de Colonia: “Esa apertura es una idea que siempre está presente y a ver si algún día lo logramos. Sería la tercera pata que nos permitiría cubrir los tres puntos más importantes del país”, argumenta. Por otra parte, al repasar la trayectoria de El Palenque cita a comensales ilustres, como Julio Iglesias: “Somos visitados por diferentes personajes, de índole político, deportivo, artístico... Nosotros, por ejemplo, cuando Julio Iglesias viene a Punta del Este siempre nos visita... También nos visitaba en El Palenque de Montevideo, e incluso se llevaba de nuestro restaurante el catering para el avión privado”, relata.

Su padre puso un gran empeño y esfuerzo en la construcción en Punta del Este de su segundo hotel. ¿Consiguió ver cumplido su sueño de abrir y operar ese establecimiento de diseño tan característico?
Mi padre falleció hace ya unos años, en pandemia. Pero estuvo durante toda la obra del hotel y lo trabajó la primera temporada (2018-19), porque abrimos a finales de 2018. Y también estuvo en la temporada 2019-2020, aunque en marzo de ese año, de 2020, tristemente falleció. Él, por suerte, vio funcionar el hotel y esa fue la alegría. La verdad es que está siendo un proyecto exitoso.
Es exitoso comenzando ya por el diseño...
Sí, el diseño es muy futurista. Uno lo ve y dice: este diseño es para 30 años más. Otros hoteles, con formas más tradicionales, a los 2 ó 3 años ya parecen viejos.
Su padre había proyectado un cuatro estrellas de 64 habitaciones. ¿La obra salió tal y como la había concebido él?
Sí, todo salió según lo proyectado. Lo que luchó mi padre para poder llevarlo adelante...
Incluso trayendo materiales desde Galicia...
En efecto, se llevó mucha madera desde Galicia y también los azulejos, todas las puertas, mucha carpintería, los baños... Vino todo el material preparado de allí y se colocó con mano de obra de aquí, de Uruguay.

¿Don Majestic Hotel Punta del Este continúa bajo propiedad de la familia?
Sí, la familia seguimos siendo los únicos propietarios. Estamos mis dos hermanas y yo.
¿Están satisfechos con el nivel de demanda y ocupación en estos primeros años de funcionamiento?
Tiene mucha demanda en temporada alta, pero este hotel está abierto todo el año. En las zonas de playa y turísticas es muy difícil que mantengan la apertura durante todo el año, pero nosotros lo hemos logrado. Hay temporada baja, media, alta y superalta, y en todas ellas está siempre abierto. De hecho es un hotel fenomenal para el invierno, por el punto en el que se encuentra ubicado. Calculo que en Punta del Este abrirán todo el año entre 10 y 15 hoteles medianos y grandes. Así que el 80% de la hotelería cierra en marzo.
¿Reciben clientes desde Galicia?
Bueno, siempre hay españoles en general y gallegos que nos visitan desde ahí. Aunque faltaría un poco más. Siempre son bienvenidos y nunca es suficiente. Pero sí, han venido y saben que el hotel es de una familia gallega. Nosotros somos gallegos tanto por padre como por madre. Somos pontevedreses y orensanos; esa es la mezcla. Mi padre era de Tomiño y mi madre de una aldea muy próxima a la ciudad de Ourense, que pertenece al municipio de Pereiro de Aguiar; se llama Sabadelle, y tiene unas vistas fenomenales de la ciudad. Ahí quedaron unas fincas y nos gustaría hacer algo con ellas, porque ese pueblo tiene una excelente ubicación. Tenemos que lograr que Sabadelle se transforme también en un lugar turístico.

¿El grupo empresarial familiar está formado por dos hoteles y dos restaurantes?
Sí, está formado por dos restaurantes El Palenque y por dos hoteles. El restaurante de Punta del Este está en el mismo predio que el hotel. Es un terreno de casi 4.000 metros cuadrados en el que mi padre construyó primero el restaurante y después el hotel. El restaurante El Palenque de Punta del Este cumplirá 23 años en diciembre y el de Montevideo cumple 67 años. El de la capital está en la zona de Mercado del Puerto, en la zona de nuestro primer restaurante y en un edificio art deco que hemos convertido en un hotel boutique. Su nombre es precisamente Don Boutique Hotel.

¿Los asadores El Palanque siguen considerados entre los mejores de Latinoamérica?
Somos un clásico. En América, de la calidad de carne que nosotros damos y como asadores a la leña hay muy pocos restaurantes. Estamos entre los más reconocidos en América del Sur. De hecho estuvimos en una lista de Bloomberg entre las 30 parrillas más conocidas y mejores del mundo. Fue un listado que hizo Bloomberg de Estados Unidos hace unos años, en 2017, y ahí aparecemos, junto con El Capricho, de España, Don Julio, de Buenos Aires, y algunos más que hay por el mundo.
¿Cuántos empleados tiene en total el grupo familiar?
En temporada alta, con los hoteles y los restaurantes, estamos sobre los 110 o los 120 trabajadores.

¿Tienen en mente alguna nueva apertura y proyecto, o ya han alcanzado la dimensión esperada?
Estamos pensando de repente alguna expansión, pero estamos en época de meditar las decisiones. No tenemos por el momento un proyecto concreto. En Uruguay ya estamos cubiertos con los dos hoteles y restaurantes; éste es un país de 3,5 millones de habitantes y necesita invertir más para recibir más turismo. Ahora está llegando mucho el turismo asiático, que antes no había. Nosotros siempre pensamos en abrir algo en Colonia (suroeste de Uruguay), que es el punto de frontera y de traspaso hacia Buenos Aires. Esa apertura es una idea que siempre está en mente y a ver si algún día lo logramos. Sería la tercera pata que nos permitiría cubrir los tres puntos más importantes del país.
¿Fue buena la pasada temporada de verano?
Sí, en general fue una buena temporada en Uruguay y muy buena en Punta del Este. Quizás haya sido la mejor temporada de los últimos diez años. Y este año se espera una temporada igual o todavía un poco mejor. Aquí la temporada alta comienza a finales de diciembre, se prolonga a enero y febrero, y dura hasta el 10 de marzo.

Además de turistas de Sudamérica, ¿también son numerosos los procedentes de Estados Unidos?
Sí, vienen mucho, pero lo hacen más en temporada media, en octubre y noviembre o ya a finales de marzo y abril. Por supuesto también vienen en verano, pero en esta época fuerte lo que más predomina es el turista brasileño, argentino y paraguayo. Ahora tenemos buenas conexiones con el Pacífico, así que está vieniendo mucho turismo andino; ecuatoriano y peruano. Y ahí hay mucho para trabajar.

Antes hablaba de una nueva vía de turismo asiático. ¿La mayoría son japoneses?
Sí, exacto, está llegando japonés, pero también aumenta mucho el turismo chino. El número uno es Japón, pero en cualquier momento el turismo chino continental puede llegar a ser el primero, porque en la calle se percibe su llegada. Así que tenemos un buen futuro por ahí, en el turismo asiático, a pesar de que estamos muy lejos. Pero hoy, en el mundo globalizado, quieren venir a conocer el país y a disfrutar de nuestras carnes. Uruguay exporta mucha carne a China, y tienen esa inquietud por conocernos. Este año ha sido la Expo en Osaka y el stand de Uruguay fue visitado por 3,5 millones de personas. Esto fue muy bueno para el turismo y se notará aquí este año y en los siguientes; la promoción turística de la Expo de Osaka va a dar su fruto.
¿Y qué expectativas tienen sobre el turismo europeo?
Bueno, el turismo europeo viene, pero no sé en qué porcentaje exactamente. Calculo que dentro del turismo general en Punta del Este debe representar sobre el 6 o el 7%. Lo que sí se está notando es el europeo que viaja al país, compra una parcela y construye su casa. Esto lo están haciendo tanto alemanes y franceses como españoles. Compran buenos terrenos en toda la costa y hacen sus casas de veraneo. Pero no viene el turismo masivo de Europa a veranear. Quizás nos falte trabajar un poco más la promoción en Europa. Aunque Uruguay no está barato; hay destinos que salen más a cuenta y están más cerca. Además con Europa nos compite mucho el norte de Brasil y sobre todo el Caribe. Pero bueno, uno siempre se sorprende. Yo diría que el turismo europeo aquí va creciendo, pero como que más lento.

¿Punta del Este sigue siendo el gran referente turístico de siempre o comienza a estar algo agotado?
Agotado no, sigue siendo referente, sigue... Lo que pasa es que desde la pandemia, Punta del Este ha crecido más como ciudad, ya no sólo como balneario. Pero hay mucho territorio para expandir más el turismo. Porque ha crecido sobre todo hacia el lado de José Ignacio, que está a 40 kilómetros de la ciudad. Punta del Este sigue creciendo y ya no lo paran. A parte tiene unas playas naturales espectaculares y en América sigue siendo el balneario número uno por lejos... y creciendo. Están abriendo una zona franca, en la península mismo, con una torre de más de 30 pisos que están para inaugurarse ahora. El resort Cipriani se está convirtiendo en un superhotel con dos torres. Primero va a abrir el hotel, con casino, que ya funcionará para la temporada 2026-2027. Y será una inyección de turismo muy grande, con una inversión de más de 300 millones de dólares.

Seguro que con su trayectoria profesional le habrán preguntado muchas veces sobre personajes célebres que han visitado sus restaurantes y hoteles. ¿Puede hablarnos de algunos clientes ilustres?
Siempre, siempre. Somos visitados por diferentes personajes, de índole político, deportivo, artístico... Nosotros, por ejemplo, cuando Julio Iglesias viene a Punta del Este siempre nos visita, aunque hace unos años que no viene, desde la pandemia... También nos visitaba en El Palenque de Montevideo, e incluso se llevaba de nuestro restaurante el catering para el avión privado. También han pasado muchos políticos. Y futbolistas, aunque venían más en otra época. De los actuales, la mayoría están jugando fuera del país y no nos visitan tanto; sólo cuando están de vacaciones. Pero en otras épocas hemos tenido muchas visitas, inclusive la de un técnico uruguayo que era muy asiduo del restaurante. Era Héctor “Pichón” Núñez, que fue un uruguayo-gallego que dirigió al Atlético de Madrid y Valencia, y que salió campeón de América con Uruguay en el año 1995. Otro cliente que venía muy seguido era el actor Sancho Gracia, el Curro Jiménez de la televisión. Y por su puesto, don Manuel Fraga Iribarne cuando viajaba a Montevideo también venía mucho a nuestro restaurante.

¿A la gestión del grupo familiar ya se ha incorporado la tercera generación?
Sí, de la tercera generación están mi hijo y un sobrino. Así que ya viene la tercera generación empujando de abajo, y eso es muy bueno.
¿La familia ha regresado todos los años a Galicia o por la dedicación a la hostelería ha sido difícil retornar?
Nosotros estamos todos los años en Galicia. A finales de julio y en agosto ahí estamos nosotros, mis hermanas, sobrinos... Siempre tratamos de fomentar ese vínculo y esas raíces. Nos tira muchísimo esa tierra, porque es de donde venimos. Siempre estamos en contacto con proveedores gallegos y hacemos algún negocito; traemos vino, aceite, algún marisco. Siempre se importa algo desde Galicia.

¿Y les resulta sencillo importar productos desde Galicia?
No es tán fácil, pero uno a veces se pone la cabeza dura y se esfuerza por querer tener productos de su tierra, como el bacalao, el albariño... Ahora aquí se puso muy de moda el albariño gracias a los gallegos, y en especial a los bodegueros gallegos que tenemos en Uruguay, como Bouza, por ejemplo. El padre va a cumplir 100 años en diciembre y hay que hacer su fiesta de cumpleaños. Ahí empezaron los albariños y ahora hay muchas bodegas que los producen, más los que se importan desde Galicia. Es una cepa que está muy de moda en Uruguay. Así que el albariño es un gran embajador de Galicia aquí. Siempre nos tira la camiseta por el lado gallego, por sus productos. Ahí viajamos, descansamos, tenemos mucha familia, amigos... En verano están también mis primos de Estados Unidos, que tienen la tarbera gallega Tomiño en Nueva York y que les va muy bien. Tomiño es un suceso gastronómico en Nueva York. Cholo, el padre de Víctor, Felipe y Marcos, era el hermano mayor de mi padre. Nos juntamos en Galicia en verano y hacemos grandes asados; lo que pasa es que vino la pandemia y lo paramos, pero para el próximo año ya estamos pensando en recuperarlos.
¿Esa conexión con Galicia ya comenzó con sus padres? ¿Ellos también venían con frecuencia?
Sí, sí, mis padres iban todos los años a Galicia. Se quedaban siempre allí dos meses, o como mínimo 45 días. Él siempre decía que hay que ir a Galicia a reponer la energía todos los años.
¿Sus padres se conocieron en Uruguay?
Sí, mi madre vino en el año 1955 y mi padre a finales de 1957, los dos dentro de aquella gran emigración gallega que hubo entre finales de los años 50 y principios de los 60. Ellos vivían cerca en el barrio y se conocieron allí. Nosotros ya nacimos en Montevideo. En la época en la que se establecieron mis padres se decía que en Uruguay había más de 100.000 gallegos.
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